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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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15 Febrero 2015 05:06:31
Burla
Con un presupuesto municipal histórico, dado que el actual Gobierno no heredó deuda, centenares de cámaras de vigilancia urbana y más de 300 nuevos agentes de la Policía, las autoridades no pueden resolver el problema que a diario se padece en Saltillo por robo a mano armada y con violencia de transeúntes, comercios, viviendas y vehículos.

Los delitos de alto impacto en la ciudad van a la baja y si bien hay menos secuestros, extorsiones y asesinatos con respecto a las cifras negras de 2009, 2010, 2011 y 2012, no justifica la incapacidad de las autoridades para evitar delitos del fuero común, esclarecer los que se cometan y castigar a los responsables.

El sector empresarial de Saltillo reiteró su preocupación porque los ataques a establecimientos comerciales prácticamente ocurren a diario y muchos de los eventos tienen dosis de violencia, pues los ladrones amagan a empleados y clientes con armas de fuego, los encierran y mantienen privados de la libertad en cuartos y bodegas y hasta ahora no se sabe de alguna intervención policial inmediata, o de la emisión de alertas sobre robos en curso detectados a través de las cámaras de seguridad instaladas supuestamente en “puntos estratégicos”.

Hace unas semanas el alcalde Isidro López Villarreal dejó abierta la posibilidad de que personal del Centro Integral de Administración y Planeación (CIAP), desde donde se monitorean las vialidades de Saltillo, esté coludido con las bandas de ladrones, pues los atracos nunca se detectan y tampoco es posible tener información sobre los delincuentes y los vehículos en que se desplazan.

La falta de resultados de las autoridades en la prevención de los delitos del fuero común lleva a los comerciantes a invertir en medidas de seguridad.

“Han puesto cámaras de vigilancia, han cerrado con cortinas metálicas, han puesto protecciones de herrería en sus locales, pero hemos tenido casos de comerciantes donde con todas esas medidas de seguridad (los ladrones) han logrado entrar al local y robar, y es fecha que las oficinas de seguridad pública del Estado y del Municipio no nos dicen qué ha pasado con esos casos”, aseguró el presidente de la Cámara de Comercio en Saltillo, Alejandro Pepi de la Peña. Está claro que las autoridades no hacen su trabajo para prevenir los robos y la situación se complica cuando los delitos se denuncian y quedan en impunidad por la falta de resultados en las investigaciones.

Las autoridades no encuentran la forma de justificar su incapacidad. El colmo fue lo que dijo el jefe de la Policía en Saltillo, el mayor Clemente Yáñez Carrillo, respecto a que el incremento en el número de robos en la ciudad se debe a la necesidad de delinquir para hacer frente a la cuesta de enero. “Yo creo que sí, no le encontramos otra explicación, porque si fuera la Zona Centro es explicable, pero que suba (el número de robos) en toda la ciudad no es normal (…) Enero, como el año pasado, es un fenómeno. Creíamos que con el clima influiría para la disminución, pero con la reducción del poder adquisitivo, y en la delincuencia, con mayor razón se da esta alza”, (Zócalo de Saltillo, 14 de febrero de 2015).

Cuando no hay capacidad, surgen los pretextos, pero en este caso se llegó al extremo de la burla.
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