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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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14 Febrero 2016 04:10:17
Burro manadero
Oye Negrito… ¿Sabes montar? Chibirico se balanceaba sobre un palo de escoba y avanza a brinquitos sobre el caballo imaginario.

¿Montar?

Bueno, una vez me trepé en el lomo de El Pulgón, no me paseó mucho y me tiró un par de mordidas.

“Pos no… No sé montar”

“Es que vamos a brincar al otro lado del río a montar al burro manadero”.

¿El burro manadero?… A ver, a ver… ¿El manadero?

“¿Tas tú loco, Chibirico?… ¿El manadero?… Si no montas el burro del naranjero, ¡menos el manadero!”

Pero Sabino “El Toques”, el de 14 años… Grande y sabihondo Había convocado a los descamisados para ir por la aventura de montar al mítico jumento.

Eran seis o siete, a lo mejor 10, que andaban libres al otro lado del río… Unos burros grandotes, orejones y pardos.

Salvajes…

Contaban historias de gente perseguida por ese grupo de borricos… De orejas mochas de un mordisco… De nalgas marcadas por el diente del asno…

La aventura le pareció a Chibirico un reto irrechazable… “Vamos Negrito”

No es que fuera cobarde, pero ser perseguido por una manada de burros furiosos no estaba en mi agenda.

De plano me quedé…

Salieron todos, con mecates, con costales para taparles los ojos… Con ajos para untar en los raspones…

Checherengüe llevaba además su lonche de huevo con frijol en bola.

“¿No vas… Te cai?”

“¡Me cai!”

Me quedé engrasando los baleros del cochecito de madera… Y se me olvidó el tema. A eso de las seis de la tarde, doña Meche iba de casa en casa preguntando por El Chibi… La tía Godeleva llamaba a gritos al Chéchere… Doña Irene buscaba entre los mandos a su hijo Armando La Rata…

Y me cayeron a mí…

“Negrito… ¿Qué sabes de estos infelices?”

No quería confesar… Iba a soportar el acoso pero mi ma linda me convenció con el cinto en mano…

“Se fueron a montar al manadero”

¡Aaaaay jijos de la grampucha!… Meche se agarró el pecho, Pensé que se iba a desmayar…

¡Jijos de sietepitos!…

Y sacó toda una lista de jijos que no me sabía… “¿Seguro Negrito?”

Asentí con la cabeza…

Ella y la tía Godeleva agarraron para el río… Iban tras los valientes y ahora sí, me di el valor de acompañarles.

Pasamos el río y los gritos llamaron a mis amigos… ¡Chibirico, sal hijo de la grampucha!… ¡Chéchere!… ¡Ándale mi

tordito! ¡Y nada!

¿Seguro Negrito?…

“Eso dijeron” Meche trepó a un montón de tierra para ver más claro… Ni burros ni chamacos.

Entonces el grito… El rostro desencajado… Checherengüe subió por la ribera, con el rostro desencajado.. Pálido…

Abierta la boca para el grito…

¡Jasugüira!… ¡Jasugüira! Llegó para abrazarse de su madre…

Con el corazón que se le sale por la boca.

Resopla… Resuella… ¿Y el burro?… ¡Madre santa!… ¡Seguro

alcanzaron a los otros!… ¡Los burros los estarán matando!

Yo me los imaginaba destrozados… Ensangrentados…

Pero llegaron todos, todititos sin faltar uno.

Chéchere se escondía tras la tía Godeleva… Y allá vienen los otros.

Cada uno con un burro, ¡qué burro!… Un hombre… Un hombre que los trae de las orejas.

“¿Son ustedes sus padres?”… Lo eran…

“Estos malditos… ¡Estaban tirados en las piedras,viendo a las mujeres que salieron a bañarse al río!” Meche le dio con el bejuco en la entrepierna al Chibiri…

¿Y todavía llegas con el chicle parado?

No, no fueron a montar el burro, fueron a espiar a las mujeres…

Tres semanas se fueron todos de morrongos a la peluquería de don Chano.

“¿Querían ver pelos?… ¡Llénense hijos de su mal dormir!".

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