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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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25 Febrero 2017 04:07:00
Caer en blandito
Esta semana, una nota informativa en la Revista Proceso llamó mi atención. La fotografía mostraba a un chino de China que reciamente se aferraba a los brazos de la silla, su cara era de puro dolor. Me recordó a alguien que le teme tanto a las inyecciones y de sólo ver la jeringa su cara se transforma en un grito de pujamiento agónico. El chino era un exfuncionario público corrupto y recibía su sentencia de muerte. En China como en México la corrupción es un mal endémico. Para erradicarla, en China, tienen recurrir a la pena de muerte. En México aún no hay fijón, los funcionarios que cometen actos de corrupción saben caer en blandito.

En días pasados las páginas de los diarios informaron con profusión del conflicto universitario en la Facultad de Jurisprudencia. Los alumnos, inconformes con el proceder de su director, el doctor Luis Efrén Ríos Vega, por actos de corrupción, intimidación, mala comunicación y sobreprotección a sus cercanos colaboradores, exigían el referendo, sin embargo, Ríos Vega les ahorró el ejercicio democrático, evitó someterse al escarnio y renunció.

Mucho se ha escrito sobre el tema, pero falta la cereza del pastel. Hasta aquí existe una constante en Coahuila. Ante acusaciones y cuestionamientos de los ciudadanos, los servidores públicos y funcionarios se ofenden y renuncian, no piden el derecho de réplica, no se quedan a limpiar su nombre.

En el caso de Luis Efrén, a los pocos días de tan abrupta salida de tan honorable Facultad, sin carta de recomendación y sin despeinarse, se presentó frente a los medios de comunicación a promover la venta de su nuevo espejito como director académico para el periodo 2017-2022 de la Academia Interamericana de Derechos Humanos. Cual acróbata de circo se soltó de su trapecio que lo aguantó desde el 2012 y cayó en una red tarareando como si nada la canción de Cornelio Reyna: “Me caí de la nube en que andaba/ como a 20 mil metros de altura/ por poquito que pierdo la vida/ compadre, esa fue mi mejor aventura”. Pero supo caer en blandito…

La academia sí que paga, aunque sería bueno saber desde cuándo recibió el grado de Doctorado. El doctor Luis Efrén Ríos Vega, en sus inicios se desempeñó como director de Asuntos Jurídicos en el gobierno de Enrique Martínez y Martínez. Le vendió a Raúl Sifuentes la idea de romper los candados del PRI, falló en el intento y se autoexilió en el continente europeo; a su regreso, Rubén Moreira lo acogió en su regazo con la esperanza de que lo hiciera trascender con la nueva Constitución. Como el chinito: se quedó “milando”.

En septiembre de 2014 y hasta septiembre de 2019, fue designado como comisionado de la Comisión Ejecutiva de Víctimas del Estado, llevando los casos dentro de la Facultad de Jurisprudencia, con sueldo; al mismo tiempo fungía como director de la Facultad de Jurisprudencia, con otro sueldo; al mismo tiempo era profesor de grados de licenciatura, maestría y doctorado, con otro sueldo; y a partir del 2015 coordina la creación de la Academia Interamericana con la ayuda de 18 millones de pesos, de los cuales el 85% se va en sueldos y hasta hace días se localizaba dentro de la Facultad.

Hoy por hoy, los derechos humanos en Coahuila, por gente así, resultan un espejismo.

En este Gobierno él no es el único que supo caer en blandito, recordemos al expresidente del Tribunal Superior de Justicia, que invirtió más de 100 millones de pesos en FICREA y sin sentencia mantiene su plaza de magistrado. El abogado con apellido de homicida, Gregorio Pérez Mata, también supo caer en blandito.

María Esther Monsiváis, “La Marucha”, renunció tras el escándalo de las empresas fantasma que son como una maldición gitana en la campaña del PRI de Miguel Riquelme: salió del Gobierno, pero sigue maniobrando y meciendo la cuna del circo electoral. Esta mujer también supo caer en blandito.

Mientras en otros países ante la mínima sospecha de manejo indebido de los recursos públicos se inician investigaciones, se separa de sus cargos a los funcionarios y al comprobarse las acusaciones se ejecuta la sentencia de muerte. En México con foto, video y nota, reciben las felicitaciones de sus quitamotas; pues en este país no hay fijón y en Coahuila se sabe caer en blandito.
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