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Antonio Navalón
Antonio Navalón
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Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

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13 Diciembre 2010 05:04:56
Calderón, entre Cardoso y Obama
No hablo del caso brasileño por meter el dedo en la llaga

La semana que termina ha sido importante desde el punto de vista nacional e internacional para México, entre otras cosas, porque Obama cogió el teléfono para hablar con Calderón por WikiLeaks, y también por la siguiente reflexión sostenida el pasado miércoles 8 de diciembre en la ciudad de México con el hombre que hizo el gran cambio estructural brasileño, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

“Desde las elecciones democráticas en Brasil, lo que más nos preocupó fue crear líneas de actuación política que fueran más allá de la coyuntura. Sobre todo, buscamos actuaciones que fueran un proyecto nacional. Cuando llegó Lula, lo que hizo fue seguirlas (...) La gran aportación de Lula ha sido que no hay ningún programa, ninguno, que no tenga en sí mismo una política de comunicación que a su vez se integre en el gran objetivo nacional para comunicarle a cada brasileiro dónde estamos, a dónde queremos ir, qué es el presente del país y cuál es el futuro inmediato”.

Naturalmente, no hablo del caso brasileño por meter el dedo en la llaga, es sólo por señalar dos cosas: la primera, nunca, desde el final de la dictadura, Brasil dejó de tener un objetivo nacional, la línea democrática planteada a corto tiempo no destruyó lo que era el gran objetivo como país; la segunda, Lula tuvo la enorme inteligencia de aprovechar lo mejor de quienes lo siguieron, e incorporó dos conceptos que está por verse si sabrá hacerlos Dilma Rousseff: entender que los gobiernos no tienen un problema de comunicación, sino que hoy la comunicación lo es todo, y el problema es el resto y que hiciera lo que hiciera, de derechas o de izquierdas —azul, rojo o amarillo en nuestro caso—, nunca se debe destruir el objetivo nacional.

Continuando con lo que a comunicación se refiere, WikiLeaks servirá para muchas cosas, algunas buenas, otras malas y otras peores. En el caso de México, para lo único que no puede servir es para amparar una oleada de antiamericanismo basado en dos hechos: uno, las distintas relaciones entre las Fuerzas Armadas mexicanas y el vecino del Norte y dos, la penetración —que sigue siendo alta—, en algunos mandos militares de los intereses de los cárteles para, aprovechando este viaje de WikiLeaks, tratar de aislar todavía más el país.

Así como México ha puesto un precio muy barato a la cooperación, es indiscutible que no tenemos opción. Si hay alguna posibilidad de salir de donde estamos metidos es a través de la ayuda y el entendimiento en el máximo régimen de igualdad con EU.

Por eso, además de las explicaciones y el apapacho, lo importante es entender que ser ahora antiamericano es un nuevo elemento de antipatriotismo nacional mexicano, porque es cierto que ellos dan poco pero no es tanto por lo que nos dan, sino por lo que les pedimos, el problema es qué haremos metidos en esta guerra si no tenemos la capacidad de terminarla pronto y bien.

http://www.antonionavalon.com
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