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Gerardo Hernández
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06 Enero 2017 03:00:00
Cambio de escenarios
La renuncia de Javier Guerrero al PRI y su registro como candidato independiente al Gobierno de Coahuila abrió una interrogante: ¿Quién será el beneficiario y quién el afectado? La decisión del legislador federal con licencia acrecentó su figura y lo proyecta como una opción de cambio real, sobre todo en las nuevas circunstancias. De entre los priistas, aspirantes o no a la Gubernatura, fue el más crítico del moreirato. En 2005 compitió contra Humberto Moreira por la candidatura, y aunque colaboró un año en el gobierno de Rubén, jamás perteneció al círculo del poder.

Después de bajar su perfil en los medios de comunicación y en presentaciones públicas, el diputado Jericó Abramo y la senadora Hilda Flores, también contrarios a la línea para imponer a Miguel Riquelme como candidato al Gobierno, reaccionaron ante la renuncia de Guerrero. El tono fue de respeto y de reproche hacia su partido. “El PRI pierde un gran cuadro. (…) siempre ha tenido una carrera intachable, con gran responsabilidad pública, administrativa y política (…) le deseo siempre el mejor de los parabienes. Me hubiera gustado que se le hubiera insistido más para que no se fuera”, declaró el exalcalde de Saltillo.

Flores publicó en su cuenta de Facebook: “Lamentable para nuestro partido la renuncia de Javier Guerrero García, cuadro priista valioso y honesto. Muy respetable tu decisión, querido amigo”.

En entrevista con Joaquín López Dóriga para Radio Fórmula, seis días después de la dimisión de Guerrero, el presidente del PRI, Enrique Ochoa, derramó lágrimas de cocodrilo: “Siempre que un destacado militante deja las filas del partido es un espacio para la reflexión interna. Ciertamente, el diputado Javier Guerrero, que había sido diputado plurinominal en varias ocasiones por el PRI, (…) ha dejado el partido y, en consecuencia, ha anunciado que participará de manera independiente”.

La imposición de Ochoa como líder del PRI, por el presidente Peña, fue impugnada dentro y fuera de su partido. Cuando pretendió ser consejero del IFE (hoy Instituto Nacional Electoral), negó ser militante. Por eso ignora la carrera del “destacado (ex)militante” o la falseó para intentar demeritarla. De las cuatro veces que Guerrero ha sido diputado federal, sólo una, la actual, es por el principio de representación proporcional (plurinominal).

Ochoa recibió información de los aspirantes al Gobierno sobre la impostura para nombrar candidato a través de una consulta abierta, pero no hizo nada para descargar los dados. Como si las condiciones del país fueran propicias para su partido y la imagen del presidente Peña atrajera a los votantes, el burócrata encargado del PRI asegura que este año ganará las elecciones para gobernador en Coahuila, Estado de México y Nayarit. El mismo pronóstico hizo su predecesor Manlio Fabio Beltrones en 2016 y el PRI perdió siete gubernaturas.

Guerrero modificó el escenario electoral de Coahuila. El ambiente nacional y local, así como la creciente presión sobre el PRI, ejercida desde distintos frentes y por múltiples razones, al final podría favorecer a Hilda Flores. Su licencia al Senado sorprendió a montescos y capuletos. El movimiento tiene más fondo del que aparenta. Flores no polariza. Esa fue una de las razones por las cuales el PRI postuló a Quirino Ordaz en Sinaloa. La decisión de Jericó Abramo, de no participar en el proceso para nombrar candidato, encierra otro mensaje. Todas la baterías apuntan al moreirato.
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