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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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12 Julio 2015 03:10:47
Camotes y liliaques…
Dos medidas de camote hervido, humeante… Otra medida de liliaque sancochado… Treinta centavos.

¿Les gusta tanto?

El Gusi… ¿Gusi?… Gustavo el Gusano… El Betolocho…

La Chiquis… El Tejos…

Uta madre qué clase de apodos son esos.

Pero es la banda, la banda de El Nene Ubaldo, mi primo…

Y de toda la parentela.

Vamos a jugar, me dicen… Cárgate.

¿Cárgate?

Una hora después lo entiendo.

Afuera la neblina se ha precipitado y no alcanzas a mirar a dos metros, ni modo de jugar al bote pateado, o a las escondidas…

¡Mucho menos hacer una fogata!

Los juegos son distintos, hoy toca Pedolimpiada… Hay que levantar la pierna derecha… Así, medio dobladita…

Acercar la cara a la rodilla y pujar…

“¡Aitá mi pedo!… ¡Cuéntenle malillas!”

Y sale la flatulencia… Y cuentan todos a coro… “¡Uno…

Dos… Tres… Cua… Cua… No llegaste!”

No, el pedo no llegó a cuatro segundos.

La segunda prueba es la de los patitos… Como las piedras en el agua, cada vez que la piedra emerge del río para volver a hundirse es un patito.

Aquí se trata de cortar el sonido… Hacerlo cortito para luego continuarlo, cortar… Continuar… Cortar… Continuar

¡Cinco patitos!… ¡Cinco!… El Gusi es el rey del pedo en repetición…

La Chiquis en la duración…

Ese es el juego de hoy, pedorrearse… Hombres y mujeres…

No, pues sí… Qué divertido…

“¡Ora el Abdel... Ora el Abdel!”

Oigan, no la frieguen… Negrito es un apodo que infunde respeto… ¿Qué es eso del Abdel?

El Abdel tiene que pedorrearse… ¿Y cómo?

Pues hago todo el esfuerzo y sale un tímido y extraviado pedo chillón…

Nada de que enorgullecerse…

¡Uuuuu!… “Los de Veracruz no saben”

¡Ah, malhadado orgullo!… Regresamos a casa antes de tiempo debido a que el Betolocho tuvo un contratiempo… Le salió con premio y todos se burlaron.

“¡Se cagó… Se cagó… Se cagó!”… En castigo le tocaría ser el que nos persiguiera en el próximo día soleado, cuando jugáramos al Jiote.

Yo sigo pensando en mi tímida flatulencia…

Debió ser sin duda que culamen se puso nervioso, porque debo reconocerme que bajo ciertas circunstancias, no era un mal pedorro, de hecho, siento que podía haber ganado.

Estuve intentando en el camino… ¡Nada!

En la cena… ¡Cualquier cabecita de alfiler!… Nada digno.

No lo niego, nunca pensé que me sentiría frustrado por no poder soltar uno con todo el mofle abierto.

Fuimos a dormir y en aquella oscuridad, tapados hasta el pescuezo con las gruesas cobijas, insistía en vano.

Hasta que La Paz nocturna se rompió como una cortina que se rasga…

¡Ptrrrrrrrrrrrrrrrrrr!

Si no fueron siete segundos, ese pedo no existió.

¡Yujuy!… Exclamé satisfecho.

“¡Muchacho puerco!”… Exclamó el Negrón, que dormía en la cama de al fondo con mi Ma Linda.

“¡Levántese al baño!”

¿Con este frío?

El baño estaba afuera de la casa… Y como en casa no había mucho dinero, pero sí había disciplina, tuve que obedecer.

Un jorongo encima… Las corvas temblorosas…

Rumbo al baño lo quise repetir y no pude.

En eso sí, nunca tuve habilidad, nunca gané ni la de bronce en una Pedolimpiada… Pero sé que aquel pedo hubiera derrotado a cualquiera de los campeones.

Eso pasa cuando tu culamen tiene voluntad propia.

No lo puedes obligar a dar lo que no quiere.

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