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07 Junio 2018 04:00:00
Campaña sin odio
Por: Alfonso Yáñez Arreola

El odio, la intolerancia y la violencia son lastres que el mundo carga de un pasado remoto hostil, de una historia de guerras y de confrontaciones sociales por concentrar el poder en las manos de unos pocos sobre la explotación de muchos. El antisemitismo, el racismo y la xenofobia son algunas formas en las que se ese odio se ha filtrado hasta nuestros días.

Los académicos, humanistas y universitarios tenemos hoy la responsabilidad histórica de transformar las discrepancias en mecanismos de diálogo, respeto y complementareidad. Mayor compromiso tenemos quienes formamos parte de una universidad pública que nació y ha crecido en la búsqueda del bien colectivo a partir de la multiplicación de los conocimientos sustentados en los principios éticos.

En este compromiso institucional se circunscribe la suma al movimiento Sin Odio, que busca superar las expresiones generadoras de violencia en espacios físicos y redes sociales contra la integridad de diferentes grupos o la imagen de personas, a través de narrativas alternas a las creencias, prejuicios, estereotipos y estigmas.

Lewis A. Coser, sociólogo estadunidense del siglo 20, ofrece una definición de conflicto social como una lucha por los valores y por el estatus, el poder y los recursos escasos, en el curso de la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a sus rivales. De tal suerte que la democracia, la competencia o la propia socialización mecanizada, si no tienen una sensibilización fundada en los valores universales, pueden llegar a provocar conceptos y acciones de confrontación.

En un entorno susceptible a los escándalos y los rumores, las personas están expuestas a las ideas que sustentan las expresiones de odio a costa de la información objetiva, por lo que quienes están interesados en superar el discurso agresivo muchas veces carecen de las herramientas teóricas para desarrollar proyectos sociales integradores y positivos.

En el interior de una universidad democrática como la Autónoma de Coahuila, en el desarrollo de una agenda vigente de campañas políticas y frente a las redes sociales potencializadas es pertinente que, por acuerdo del rector, el pasado 1 de junio, en la emblemática preparatoria Venustiano Carranza, de la Unidad Torreón, se haya blindado contra el discurso de odio con el propósito de procurar el debido clima y salud social que ha caracterizado a nuestra institución a través de los años.

El movimiento Sin Odio requiere de la suma de voluntades y acciones para asumir la causa libre de confrontación en las diversas tareas institucionales. La UAdeC tiene el compromiso de entregar su obra a su destinataria que es la sociedad. Esta obra está integrada cada año por nuevas generaciones de profesionistas de muy diversas disciplinas, pero que llevan el sello común de nuestra máxima casa de estudios.

La Universidad recibe estudiantes y entrega profesionistas que, además de conocimientos de alto nivel, poseen una formación integral de respeto a los derechos humanos, a la igualdad sustantiva, a la protección del medio ambiente, al fomento del deporte y la promoción de la cultura, tal como el rector Salvador Hernández Vélez lo ha impulsado en el eje transversal de sostenibilidad.

Cada día somos más los promotores del discurso exento de odios que buscamos superar esa pretensión de provocar daño o desgracia a nuestros semejantes.

Esta participación creciente se refleja a través de campañas, cursos de inducción para estudiantes de nuevo ingreso, en las tareas institucionales, en los medios de comunicación interna, en las contribuciones editoriales, en actos públicos y concursando en la convocatoria 2019 del campamento juvenil de este movimiento, donde sin duda Coahuila, a través de la universidad pública, estará presente.

Iniciamos un continuo tablero de ruta de acciones y estrategias que deseamos que sea útil para una socialización adecuada, buena y fructífera de los universitarios, que justifique el idealismo y los esfuerzos que dedicamos a lograr una mejor convivencia en nuestra comunidad.

El contexto humanista y los valores deben mover a los universitarios para que la Autónoma de Coahuila continúe ofreciendo a la sociedad los frutos que emanan de una tarea académica despojada de toda confrontación hostil y libre de cualquier forma de abuso de poder.
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