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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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21 Abril 2017 04:00:00
» Cara oculta de las drogas
Ya he contado las desventuras del bolivariano Jaime Paza Zamora, presidente de su nación entre 1989 y 1993 –antes de que llegara la dictadura de Evo Morales, perpetuado en el poder bajo la pátina de las culturas ancestrales y por desgracia excluyentes-, cuando decidió llevar a la gran Exposición Mundial de Sevilla, en 1992, un fajo de plantas de coca para intentar sacudir al producto del estigma universal basado en la refinación del mismo hasta convertirlo en cocaína, la droga con mayor cobertura en el primer mundo, lujo de los cárteles colombianos de aquella época. Fue un sacudimiento pero ni así las tuertas autoridades españolas –que sueñen ir con retraso casi a mano con El Vaticano en los temas humanitarios-, cedieron: Las maletas del mandatario sudamericano fueron incautadas, en violación a los derechos diplomáticos, y éste no pudo hacer demostración alguna sobre las facultades medicinales del cultivo considerado pernicioso.

Casi un cuarto de siglo después, el debate sobre la mariguana toma una perspectiva similar. La Secretaría de Salud, en donde anida el nuevo “presidenciable” José Narro Robles, ex rector de la Universidad Nacional en donde no es poco frecuente observar y oler a la mariguana y a los mariguanos, encabezó la cruzada para suavizar las restricciones por el uso de cannabis y permitir incluso la portación de hasta veintiocho gramos de la misma equivalentes, nada menos, a once carrujos, estimo más que suficientes para el consumo diario de los adictos.

Por cierto, huele mal en los jardines cercanos y en algunas esquinas cercanas a mi departamento de la Delegación Miguel Hidalgo, cuya jefa delegacional es la panista Xóchitl Gálvez Ruiz cuya hermana Jacqueline Malinali, fue aprehendida en 2012 como integran de la banda de secuestradores Los Tolmex. La ahora delegada insistió en que nadie debería ser cuestionado por las decisiones y conductas de otras personas así fueran sus familiares; y tiene razón a la vista de que, en todo hogar, siempre suele saltar un arroz negro. Pues bien, basta caminar por las calles, antes menos infectadas, para sentir el desagradable tufo –para mí y creo que para muchos-, de la “mota” encendida como si ya fuera parte del estatus social o de la rebeldía mal encaminada hacia la burda manipulación de las masas.

Me cuesta creerlo pero lo atestiguo a diario; hoy, especialmente.

A los torpes legisladores, sólo expertos en cuanto a las negociaciones hábiles con los operadores de Los Pinos, obedientes como niños o adolescentes castigados al serles negados sus juegos electrónicos, no se les ocurrió que si se trataba de aprovechar las venturas curativas de la mariguana podría limitarse el consumo, no a los drogadictos que suelen enloquecerse, sino a los enfermos con padecimientos de ansiedad, hipertensión e incluso orgánicos. Esto es, para tener derecho a los tales veintiocho gramos de cannabis debería ser necesaria una prescripción, una receta vamos, expedida con tiempo de caducidad al igual que como se hace con los antibióticos y otros curativos cuyo control es indispensable para evitar abusos o tomas compulsivas de los mismos.

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