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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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12 Junio 2018 04:07:00
Careos presidenciales
Entre el primer debate presidencial televisado en Estados Unidos y el primero en México transcurrieron 34 años. Richard Nixon y el senador John F. Kennedy protagonizaron una de las elecciones más cerradas, incluso llegaron a las urnas en virtual empate. Ambos obtuvieron 34 millones de votos, pero en las fracciones el candidato demócrata ganó por un margen de 112 mil, equivalente al 0.17%. Los líderes republicanos denunciaron fraude en Illinois y Texas, donde Kennedy aventajó a Nixon por menos de 9 mil y 46 mil votos, respectivamente.

Debido a lo ajustado de las preferencias, los careos entre Nixon y Kennedy pudieron inclinar la balanza hacia el senador por Massachusetts, aun cuando sólo ganó el primero; Nixon los dos siguientes y el último terminó tablas, según los analistas de la época. Incluso quienes siguieron el primer debate a través de la radio dieron por vencedor al vicepresidente. Sin embargo, en las pantallas de televisión, cuyas imágenes eran entonces en blanco y negro, Nixon lució demacrado, débil y daba la impresión de no haberse afeitado. Una operación de rodilla le obligó a suspender su campaña dos semanas antes de confrontarse con Kennedy (con datos de Wikipedia).

Otra elección polémica por la presidencia de Estados Unidos ocurrió en 2000 entre el Gobernador de Texas, George W. Bush, y el vicepresidente, Al Gore, quien rebasó a su oponente por más de medio millón de papeletas. Sin embargo, el candidato republicano lo superó en el Colegio Electoral por apenas cinco votos (271 contra 266) bajo sospechas de fraude en Florida, donde el Gobernador era su hermano Jeb Bush.

Los comicios de 2008 y 2012 fueron claros. Barack Obama ganó por una diferencia de 10 millones de votos a John McCain y por 5 millones a Mitt Romney. Sin embargo, el avance democrático logrado con la elección del primer Presidente afroamericano devino retroceso ocho años más tarde por la irrupción de Donald Trump en la escena política. Hillary Clinton recibió 2.8 millones de votos populares más, pero el republicano la aventajó por 77 en el Colegio Electoral. El empresario atribuyó su derrota en las urnas a un fraude del Partido Demócrata.

En México, el debate presidencial del 20 de mayo hizo recordar el de Bush-Gore, en Texas, cuando este se aproximó a aquel con la intención de amedrentarlo, pero Bush lo atajó con un “hola” sin perder el hilo de su discurso. En Tijuana fue Ricardo Anaya, candidato de Por México al Frente, quien abandonó su lugar para encarar a Andrés Manuel López Obrador, de Juntos Haremos Historia, cuya reacción, en uno de los momentos más hilarantes, consistió en proteger la billetera. “Voy a cuidar mi cartera porque (Ricardo) se me está acercando mucho”.

Antes del debate se cuestionó la elegibilidad de AMLO, no por razones legales (como en 2006 por supuesto de-sacato a una orden judicial), sino por su estado físico… y por liderar la intención de voto. “Yo soy el de más edad (65 años), de todos los candidatos, y también el de más experiencia y estoy muy bien de salud”, replicó.

En Estados Unidos, con 73 años a cuestas y en busca de un segundo periodo en la Casa Blanca, Ronald Reagan tuvo una respuesta elegante: “No voy a convertir mi edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, por razones políticas, la juventud y la inexperiencia de mi opositor”. En las elecciones de 1984, Reagan venció abrumadoramente a su contrincante demócrata Walter Mondale —17 años menor— por 513 votos electorales contra 13, y una ventaja de casi 17 millones de sufragios populares. ¿Será así de aplastante el triunfo de AMLO sobre Ricardo Anaya y José Antonio Meade? En 18 días lo sabremos.
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