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25 Julio 2018 04:00:00
» Carlos Ravelo Galindo, afirma:
PRIMERA PARTE

CUERNAVACA, MORELOS. En efecto, no hubo discursos en el ágape que celebramos con motivo de mis primeros 81 años, ahora me entero que el anterior panegírico del fraterno colega, Carlos Fernando Ravelo y Galindo, que ya lo hicimos público, lo llevó a la “comida de los cuates”, sin embargo hubo música, canto y declamación.

Para el recuerdo, la “Comida de los cuates”, la inventamos para las reuniones previas a la elección del Club Primera Plana, en el 2000, en la cual los colegas coasociados nos hicieron, precisamente el honor de reelegirnos.

Ahora, con su venia, reproduzco su columna “En la Nubes”, referente a la fiesta y la iniciamos tal cual: Carlos Ravelo Galindo:

Y ahora nuestro sentir durante una comida. Hoy es prudente compartirlo, ufano. Las muestras de afecto de unos y otros fueron recíprocas.

No podemos ni debemos nunca olvidar que la buena y verdadera amistad no debe ser sospechosa en nada. Y recordarnos que nuestro lenguaje no son las palabras sino los sentimientos. Porque los sentimientos están por encima del lenguaje.

Más de un centenar de comunicadores del país nos reunimos en torno a nuestro amigo Teodoro Rentería Arróyave, por sus primeros 81 años. En la casa que fue de sus padres. En la planta baja. Una atención extra.

Todos y todas, como dirían el poeta Octavio García y el escritor José Antonio Aspiros Villagómez, compartimos la vida fértil. A la que no se ha traicionado.

No hubo oradores. Pero mucha alegría y música. Sobre todo amistad. Sincera, de cofrades.

El que escribe, acaso por ser el de mayor edad, pero no el más viejo, con sus casi noventa años encima –el tiempo te corretea Ravelo Galindo, pero no te alcanza, me dijeron lisonjeramente algunas de ellas- pude haber dicho algo. Pero no lo hicimos.

Mejor se los platico hoy, días después, del evento, al primero que asistimos después de once meses en reposo. Y vigilia.

Breve prosa, sincera, con la que estamos seguros coincidan todos.

Durante toda tu vida, Teodoro, hemos sido testigos del hombre que ha sabido tender la mano a quienes la solicitan o la necesitan. Hay obvios datos. Muchos de los que te acompañamos ayer o casi todos, estoy ciertos, lo avalan.

Haz sabido granjearte la gratitud incluso de los que sentías opuestos a ti, con o sin razón. Esta reunión es la mejor demostración de afecto. CONTINUARÁ.
Agradeceré sus comentarios y críticas en .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo), .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
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