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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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11 Junio 2017 04:15:00
Carta de agradecimiento de mi paciente
Queridos amigos, como cada domingo agradeciendo la vida y el hermoso regalo de compartir con ustedes este espacio que amo, que me permite llegar a tantos amigos lectores, y a futuros pacientes como el que me envió una bella carta llena de agradecimiento a Dios, primero que a nadie, luego a Sanando Desde el Alma, y posteriormente a su terapeuta, que soy yo.

A ti, querida, gracias infinitas por tu confianza, sé que Dios obra de maneras insospechadas para sanar el alma y nos envía a donde debemos, somos instrumentos y apóstoles de Él.

Yo, feliz de haberte acompañado en este bello y a la vez doloroso proceso, en esa “sanación del alma”, sigo a tus órdenes siempre, y a quien Dios quiera enviarme para que “sane del alma”.

Amo ser terapeuta, y agradezco a todos los que me honran con su valioso tiempo domingo a domingo.

Cuando necesiten “sanar desde el alma” los espero con el corazón abierto en mi consultorio. Les comparto esta bella carta que nace de un alma agradecida y yo la recibo con ese mismo amor y agradecimiento:

Mi querida Vero:

Quiero desde el fondo de mi corazón agradecerte tu apoyo, tus consejos, para ir sanando ese dolor tan profundo que llevé dentro de mi corazón por muchíiisimos años!!!!, y que sólo hablé con un sacerdote, mi hermana y tú.

A pesar de haber acudido a muchas terapias nunca pude sacar... por vergüenza, y por miedo a ser juzgada.

Con el sacerdote, fui y me acuerdo era en una época de indulgencia, no recuerdo exactamente qué era, pero el sacerdote me explicó que era perdonada, no sé si esa es la palabra correcta, y en mi ignorancia seguí sin creer que fuera merecedora de eso.

Seguí y seguí, cargando con esa profunda tristeza y arrepentimiento por lo que hice... (aborto), yo 16 o 17 años; y un día leyendo el periódico, veo tu columna y en esas columnas veo una relacionada con el tema, lo leí y venía una frase “sanando desde el alma”, recuerdo muy bien se me quedó grabada, y un teléfono, lo registré y pasaron varios días y te mandé un mensaje preguntando sobre las terapias...

Hice mi cita, sin embargo no era el único tema, uff; eran situaciones de pareja…

Sin embargo en la primera cita, tuve el valor y hablé de ese gran dolor de tanto tiempo.

Al escucharte hablar de esa manera tan amorosa, cálida, me dio la certeza de que estaba con la persona que escucharía mi “gran pecado”, y por el que muchos años dejé me castigará, sin darme cuenta en mi soberbia que el único que me pediría cuentas era Dios y que mi arrepentimiento siempre fue desde el fondo de mi corazón.

Me hiciste entender lo que el sacerdote me había dicho, pero en ese torbellino de sentimientos de culpa, no entendí...

Ahora asumo, soy consciente de que fue un acto sin sentido, y que tristemente no puedo regresar el tiempo.

Sin embargo quiero dar testimonio que Dios me ama de tal manera, que me dio la oportunidad de tener tres hermosos hijos a los que amo con todo mi corazón. Gracias!!!!

Te dije también era una sobreviviente de la violencia, y como quedas con tan baja autoestima que buscas verdugos, me ayudaste y voy sanando poco a poco, pero sé que lo lograré, AHORA CONFIRMO SOY VALIOSA!!!!!

Vero, sé que lo haces, pero sigue hablando sobre no permitir violencia, sobre cómo guardar tantas emociones, tristezas, llantos, dolor, coraje, angustia, afecta de tal manera tu salud.

Estoy abriendo los ojos a ver lo maravilloso de despertar, de descubrir y admirar las estrellas, de disfrutar frío, calor, lluvia, vivimos quejándonos de cada cosa; por supuesto que a veces me quiere ganar la depresión, pero ahora ya no me quedo acostada, me levanto y digo Bendito seas Dios, por esta nueva oportunidad… Doy gracias por lo bueno y lo que pueda parecer malo, al final del día todo es aprendizaje. Gracias!!!!!!

Queridos amigos: llena de paz, les mando un abrazo con gran cariño, en especial a mi paciente, por su valentía a sanar desde el alma, que no es nada fácil, y por su bello gesto de bondad y agradecimiento. Te quiero mucho y abrazo desde mi alma.

Bendiciones amigos, y hasta la próxima. Su siempre amiga y terapeuta Verónica.

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