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Armando Fuentes Aguirre
Armando Fuentes Aguirre
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Es un escritor y periodista nacido el 8 de julio de 1938 en Saltillo, Coahuila, México, siendo hijo de Mariano Fuentes Flores y Carmen Aguirre de Fuentes. Es famoso por su humor, el que ha plasmado en su obra escrita. A los quince años de edad obtiene la licencia de locutor de radio. Abogado por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, es maestro en Lengua y Literatura, así como maestro en Pedagogía, por la Escuela Normal Superior de Coahuila.

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07 Enero 2011 05:10:47
Cartas abiertas
Susiflor, muchacha pizpireta, contrajo matrimonio con un caballero de edad ya muy madura. En la noche de bodas le dice con disgusto: “Blandino: Me casé contigo para toda la vida. Pero a ti no se te ve ninguna’’... El señor va con el siquiatra y le pide muy preocupado: “Doctor: Quiero que me haga favor de examinar a mi esposa. Creo que se está volviendo loca’’. “¡Por qué piensa usted eso?’’ -pregunta el analista. Responde el señor: “Porque ayer me dijo: ‘Viejo, con los vestidos que me compré el año pasado tengo suficientes.

Este año no me voy a comprar ninguno’’’. El jefe de personal de una empresa puso un anuncio en el periódico solicitando un doctor en ciencias electrónicas para operar el complejo sistema de computadoras de la empresa. Requisitos: Dominar toda clase de técnicas de la computación, y además hablar un segundo idioma. Para asombro del jefe de personal, un perro se presentó a solicitar el empleo. El funcionario le aplicó todas las pruebas habidas y por haber, y el perro las aprobó todas. Lo llevó ante los más sofisticados sistemas computacionales, los de tecnología de punta, y el can los manejó con absoluta solvencia. Luego le planteó dificilísimos problemas a base de complicados algoritmos, y el animal los resolvió sin vacilar. Desconcertado, el tipo le pregunta: “¿Y lo del segundo idioma?’’. Responde el perro: “Miau’’... Una señora acudió a la consulta de un consejero matrimonial y le dijo: “Mi esposo tiene una práctica sexual que no me gusta nada: Cuando hacemos el amor insiste en besarme antes las orejas’’.

(¡Caramba, los circunloquios a que debe uno recurrir para escapar a la censura!). Le recomienda el terapeuta: “Si quiere usted evitar eso úntese en la dicha parte una buena cantidad de queso roquefort. Seguramente el olor hará que su esposo ya no la bese ahí’’. Una semana después le pregunta el especialista a la señora: “¿Funcionó el consejo que le di?’’. “Resultó peor -contesta la señora-. Ahora mi marido lleva a la cama pan negro y cerveza’’... Año de política será éste. De hecho hemos tenido ya muchos años de política, y de administración muy pocos. El sexenio de Felipe Calderón ha terminado prácticamente ya. Desde hace meses dio principio el juego de la sucesión, animado por el propio Presidente. En efecto, don Felipe, a más de ocupar el cargo del Ejecutivo, funge también como oculto dirigente y operador principal de su partido. (Si antes tuvimos prigobierno, tenemos ahora pangobierno. Ya se ve que las cosas cambiaron únicamente para no cambiar). Algo me preocupa: Que a la política se vaya a mezclar algún factor derivado de la situación reinante en materia de seguridad. Esa mezcla sería muy inflamable, y podría dar lugar a sucesos en los que ahora no quiero ni pensar. Sea como fuere, este año los partidos deberán decidir quién será su abanderado en la contienda presidencial.

Las cartas están ya muy abiertas, y todo indica que en el proceso participarán -si no se presenta una sorpresa, algún acontecimiento inesperado- los mismos personajes cuyos nombres se mencionan ahora. Imposible predecir el resultado de esa lucha. Nadie, a pesar de las actuales apariencias, puede darla por ganada. Pero algo se puede asegurar: la elección del próximo año será muy interesante -por decir lo menos-, y su resultado, sea cual fuere, no estará libre de problemas. El joven curita iba en el autobús. Le tocó en el asiento de atrás, y quedó entre una muchacha de exuberantes formas y una matrona más que abundosa en carnes. Cuando el vehículo tomaba una curva hacia la izquierda, la muchacha quedaba reclinada sobre el padrecito, y éste no podía menos que sentir las mórbidas redondeces de la chica.

Rezaba lleno de angustia: “¡No nos dejes caer en la tentación!’’. Pero luego el autobús giraba hacia la derecha, y entonces era la gorda mujer la que caía sobre el cura. Entonces oraba el pobre, más angustiado aun: “¡Y líbranos del mal, amén!’’... Amaneció por fin, y por fin terminaron los meneos de himeneo de la noche de bodas. Antes de acomodarse para dormir, el novio, rústico mocetón, le dice a su flamante mujercita: “Quiero que sepas que la licencia matrimonial me costó 5 mil pesos’’. Pregunta la muchacha: “¿Por qué me dices eso?’’. Responde el silvestre galán: “Para que lleves la cuenta. Esta noche desquitaste el primer peso’’... FIN.
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