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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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28 Noviembre 2020 04:00:00
Cartilla de ética y moral
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Un valor que considero muy importante es el RESPETO, así con mayúsculas. Quizás, porque pertenezco a una generación que fue educada con valores tanto en el hogar como en la escuela.

De ninguna manera me asusta ver a personas que se comportan de una manera que no es adecuada, ya sea cuando se dirigen a personas mayores o aún si los hacen con sus allegados. Sin embargo, es de dar tristeza cuando observamos el desorden que prevalece en la sociedad debido al exceso de concesiones.

Exceso de concesiones, sí, porque lo que antes se consideraba establecer un orden para la buena convivencia, de pronto se fue convirtiendo como en algo “pasado de moda”; como si nada de lo que se hizo anteriormente tuviera validez.

Y no todo debe ser obsoleto. Hay cosas buenas, muy buenas y otras no tan buenas, para evitar decir que son malas. En cuestión de valores, de principios con los que cada persona es educada, es el comportamiento que se adopte lo que va a distinguir al ser humano.

Habrá quien pueda ufanarse de haber asistido a muy buenos colegios, porque “buenos” son comparados con “caros”. No obstante, su comportamiento, la manera de expresarse y más, de actuar, deja mucho que desear.

Cada persona tiene su propio código de ética, el cual se refleja en cómo trata a los demás; cómo actúa en el campo laboral, social, familiar; qué ofrece con su actuar, es decir, si es digno de imitar o al menos, de tomarlo como referencia.

Son muchas cosas las que distinguen a los seres humanos. Los cargos públicos, por ejemplo, son lugares para demostrar lo que una persona puede ser capaz de ofrecer a los demás.

Créame que no entiendo como es que los puestos públicos son tan “peleados” lo mismo por hombres que por mujeres, de cualquier partido político. Bueno, hasta son capaces de cambiar de color partidista con tal de asumir un cargo.

Lo hemos visto y lo seguimos viendo. Un político, con una militancia de muchos años en el partido que eligió, al que le dedicó un himno, de repente ese amor se transforma en odio ¿qué demuestra? Que nunca fue leal; que prevaleció el interés personal, a los valores institucionales. Que sí hubo amor, pero al poder.

Un político que cambia de estafeta, de colores partidistas como cambiar de camisa, no me inspira mucha confianza, aunque respeto su decisión porque cada persona es libre de escoger y tomar sus propias decisiones.

El lanzamiento de la “cacareada” Guía Ética para la Transformación de México ¿qué significa?, porque la verdad los puntos que menciona, no nos lleva a ningún lado más que a compararla con la actuación de un gobierno que muy lejos está de ser ejemplo.

Nadie puede dar lo que no conoce, por lo tanto, no tiene. ¿Cómo pretenden “transformar” a México si actúan en contra de los valores que pregonan?

No robar, no mentir, perdonar, respetar. Se lee y se escucha muy bien. Sin embargo, no es nuevo, es Ley Divina. Forman parte de Los Mandamientos que aprendimos desde niños cuando asistíamos a la doctrina.

Respetar a nuestros padres, respetar la vida, evitar tomar lo que no nos pertenece; no andar echando mentiras o envidiando a los demás y tantas cosas que aprendimos en nuestra niñez.

Como mencionaba, nos fuimos formando como personas, como seres humanos, acumulando en nuestro interior lo que vamos a dar o a compartir con los demás. Si aprendimos a ayudar a otros, seremos solidarios siempre. Si aprendimos a no tomar algo que no era nuestro, no lo tomaremos. Todos los valores, los principios con que fuimos educados van a prevalecer.

Como ciudadanos tenemos la Constitución Política que nos protege a todos. Las leyes que de ella emanan, se hacen para respetarlas y si son quebrantadas nos haremos acreedores a sanciones.

Por lo tanto, la cartilla que el gobierno ofrece para “transformar al país” me parece un gasto innecesario, que por lo tanto no debió hacerse. ¿La leyeron diputados, senadores que pretenden reelegirse? ¿Se consideran merecedores de otra oportunidad? ¿Creen que por levantar la mano para aprobar lo que les ordena el inquilino de Palacio merecen perpetuarse en el cargo?

¿Por qué habríamos de creer en quién no ha manejado bien la pandemia, polariza, denigra, ofende a quienes no están de acuerdo con él? Es decir, en vez de solidaridad para atender la contingencia hubo egoísmo, despilfarro de recursos en caprichos personales, falta de empatía con enfermos de cáncer y Covid; con personal de Salud.

No ha habido respeto ni para nuestras instituciones ni para nuestras leyes, menos para los ciudadanos, de quien debería dar un buen ejemplo. Los valores y principios morales se adquieren desde pequeños y se practican durante nuestra existencia.

Con esta “Cartilla moral” del gobierno me queda más que claro que nadie puede dar lo que no se tiene.
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