×
Federico Muller
Federico Muller
ver +

" Comentar Imprimir
02 Junio 2017 04:00:00
Casas de empeño
Existen en el mundo negocios que funcionan a contracorriente de los ciclos económicos: a diferencia de otros que son cíclicos, que se desarrollan siguiendo la bonanza del PIB, estos otros florecen cuando la economía está cayendo, o simplemente son ajenos a los propios vaivenes económicos. Aunque no son muchos, dos de ellos son las financieras y las casas de empeño.

Se estima que en el país hay alrededor de 6 mil 590 casas de empeño, las cuales en su mayoría cobran réditos muy por encima de los que cobra la banca comercial, tasas que oscilan en promedio 14% mensual, casi rayando en la usura, según lo da a conocer la Asociación Mexicana de Servicios Prendarios (Amespre). El principal problema de este tipo de establecimientos es que la gente malbarata sus pertenencias o definitivamente las pierde durante el empeño.

Una de las razones de la proliferación de este tipo de negocios es la escasa bancarización en el país, pues las personas no acostumbran recurrir a los bancos comerciales a solicitar créditos por las condiciones tan “rígidas o inflexibles” en el manejo de la política crediticia bancaria. Por tal motivo, se puede decir que las casas de empeño son un mal necesario, sobre todo para las clases sociales más vulnerables económicamente del país: la gente sigue empeñando o deshaciéndose de sus pertenencias porque no tiene muchas opciones para obtener financiamiento.

Estructura de mercado. Según Amespre, el mercado de casas de empeño presenta la siguiente estructura: la multinacional First Cash tiene una participación de 15%; Prendamex, de 10%; Prestaprenda, de 7%; Nacional Monte de Piedad, de 5%, y el resto del mercado se lo reparten establecimientos más pequeños. Es notorio que una institución centenaria como es el Monte de Piedad, con una historia muy copiosa en abogar por la beneficencia pública, tenga un segmento de mercado muy reducido, lo que indica que los criterios de mercado se han impuesto sobre la minimización del lucro.

Recientemente los criterios de selección para el funcionamiento de las casas de empeño fueron endurecidos por los organismos reguladores oficiales, lo que provocó que varios establecimientos salieran del mercado. Un ejemplo de ello fue la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, que obliga al prestamista a vincular su negocio con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), informándole sobre el perfil de sus clientes y las operaciones que realizan. Se trata a toda costa de evitar el lavado de dinero y los bienes mal habidos. Pero a pesar de todo ello, las instituciones dedicadas a este giro siguen una ruta ascendente. El ejemplo más claro lo tenemos con una casa de empeño estadunidense con sucursales en México, que se ha ganado un destacado lugar en el mercado nacional, el cual lidera con más de 950 sucursales en todo el país, cifra no muy lejana a la que maneja en el propio Estados Unidos: First Cash. 
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2