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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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31 Mayo 2018 04:00:00
Casi todo es pobreza
Cuando escucho, una y otra vez, al Conan del Norte, Jaime Rodríguez Calderón, que los programas asistenciales reducen la capacidad de producción y fomentan el ocio, me pregunto cuántas veces el hipócrita ha sentado a su mesa a las servidoras domésticas o a sus choferes y guaruras, los caballerangos incluidos, para compartir los alimentos; también si ha recorrido las zonas marginadas, por ejemplo en Oaxaca en donde existen quinientos setenta municipios, algunos de los cuales regidos por el concepto de “usos y costumbres” para evitar alterar la paz comunitaria.

Quien conoce México sabe muy bien que la tremenda desigualdad de clases, corregida y aumentada por el neoliberalismo mal llamado social, obliga a amortiguar los efectos de los posibles estallidos, de los gritos de batalla de los infamados, no es una quimera ni una mera ocurrencia –como la siniestra estupidez de mochar manos a los corruptos cuando no ha sido capaz de amarrarle los pies, como prometió, al fugado Rodrigo Medina de la Cruz, su predecesor a quien sólo detuvo unas horas para luego culpar a los jueces de dejarle las puertas abiertas y deslindarse del asunto. Claro, cómo ha estado solo en el gobierno de Nuevo León, sin diputados de su corriente ni alcaldes de procedencia cercana, le resulta muy sencillo lavarse las manos con la esencia de Poncio Pilatos acaso recogida por las tierras de Israel.

La realidad es que, por encima del factor de la violencia –gravísimo, desde luego-, debe situarse el de la miseria colectiva, donde se encierra buena parte de los mexicanos sin otra salida que la búsqueda diaria de la supervivencia –no hablamos de Venezuela, hipócritamente-, bien disimulada por otro bárbaro, este del Bajío, vicente el de Martita, quien redujo ceros para aducir que con dos dólares al día de ingresos era suficiente para dejar la pobreza extrema; y de un carpetazo, los marginados pasaron a ser menos en la escala nacional erigiéndose como “rescatista” falsario de la sociedad. ¡Qué grave es cuando los demagogos ignorantes ganan el voto popular a golpe de chascarrillos, apodos, comparaciones y supuestas vivezas!

En 1976, casi al final de su campaña presidencial, López Portillo gritó en una casa redonda de Salamanca, Guanajuato, a la vista de la chatarra ferroviaria, resultado del maridaje entre el abandono oficial y el saqueo del “líder” Víctor Flores Morales, un auténtico gángster jamás castigado por sus excesos:

--¡Nos habíamos olvidado de los ferrocarriles!

Todos pensamos que tal era un mensaje para rehabilitarlos, pero no fue así. Hoy, todos, en conjunto, podemos señalar a la clase política y lanzarle a la cara un solo grito:

--¡Se han olvidado de la pobreza!

Entonces, sin remedio, bajarían la cara avergonzados. Siquiera eso si un poco de pudor les queda.


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