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Ricardo Alemán
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11 Mayo 2018 04:00:00
CDMX: se derrumba el PRD
En distintos momentos hemos argumentado –con santo y seña– que la alianza PAN-PRD, en general, pero en especial en la capital del país, fue un grave error y que el mayor costo lo está pagando el partido amarillo.

Y es que a 51 días del proceso electoral para seleccionar al nuevo jefe de Gobierno –además de la elección Presidencial y del Congreso– casi todos los sondeos de opinión muestran que la candidata de la coalición Por México al Frente, Alejandra Barrales, se derrumba de manera incontenible.

Y no, no sólo se trata de los sondeos de opinión –a los que aquí no hemos dado más que un valor referencial, no de certeza y confiabilidad– sino que entre los equipos de campaña se percibe la poca eficacia de los mensajes y los discursos.

Pero lo más curioso es que a pesar de que el PRD y Morena son más de lo mismo, lo cierto es que el partido rojo y su candidata, Claudia Sheinbaum, continúan a la punta de los sondeos. ¿Por qué esa aparente contradicción de los votantes, que no alcanzan a ver que no existe diferencia entre Morena y el PRD?

Lo cierto es que no existe ningún milagro y mucho menos un resultado insólito.

El fenómeno de fondo es el membrete llamado Morena y, sobre todo, ese animal político –en estricto aristotélico–, que durante 20 años ha buscado ser candidato presidencial. Por eso, tanto en Ciudad de México, como en todas las entidades donde se renovará el Gobierno estatal, los candidatos de Morena aparecen acompañados de la figura del candidato presidencial de Morena.

Pero la otra parte de la ecuación está en el agotamiento del PRD, el partido que ha gobernado la Ciudad de México desde 1997.

Si hacemos un ejercicio elemental de memoria, recordaremos que el partido amarillo llegó al poder luego de muchas décadas de gobiernos priistas que, al final del siglo pasado tenían cansados a los habitantes de la capital.

Con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza el PRD inició lo que parecía una nueva forma de gobierno. Sin embargo resultó “más de lo mismo”.

Por eso, los focos rojos del agotamiento de los gobiernos amarillos se prendieron en 2012, cuando un visionario Marcelo Ebrard entendió –ya en esa elección–, que la sociedad reclamaba un candidato ciudadano.

Entonces surgió Miguel Mancera, un servidor público eficaz, un abogado exitoso y un político sin partido. Arrasó en la elección y consiguió el mayor número de votos, nunca antes alcanzado en la capital del país. Esa elección marcó el principio del fin del PRD.

Sin embargo, nadie lo quiso ver –salvo López Obrador–, y para 2018 los ambiciosos líderes del PAN y del PRD; Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, sorprendieron al mundo con la brillante idea de pactar una alianza, sin consultar a nadie, que dejaba la candidatura presidencial en manos del panista y la candidatura a la Ciudad de México, a la perredista.

Lo cierto es que sin entender la crisis que vivía la Ciudad de México –en donde el PRD estaba en proceso de extinción y el PAN está muerto–, el señor Anaya y la señora Barrales le entregaron la capital del país, “en charola de plata” al partido Morena. ¿Por qué?

Por qué Claudia Sheinbaum, a pesar de que es un producto del PRD, también es uno de los productos más acabados del “fenómeno López Obrador”.

Es decir, Morena se presenta como la única alternativa de la izquierda, a pesar de que en el partido rojo poco queda de esa tendencia y que son un desprendimiento del PRD.

Sin embargo, la gran novedad en la Ciudad de México fue la presentación, por parte del PRI, de un candidato sin partido: Mikel Arriola, un servidor público eficiente, de probada honestidad y sin militancia partidista.

Dicho de otro modo, que en 2018 el PRI hizo en CDMX la misma apuesta que el PRD en 2012.

Y el resultado positivo de la apuesta hoy está a la vista. Mikel Arriola ya se colocó en el segundo lugar de las encuestas y mandó a Alejandra Barrales a la tercera posición. ¿Por qué el crecimiento del PRI en CDMX?

Porque muchos ciudadanos ya olvidaron a los gobiernos tricolores en la capital del país y porque el PRD ha sido un desastre en no pocos gobiernos.

Así pues, parece difícil que Mikel Arriola alcance y rebase a Claudia Sheinbaum, sin embargo, el buen trabajo del candidato del “tricolor” colocará en la segunda posición al partido más odiado.

Es decir, asistimos a la debacle del PRD, en lo que fue su bastión histórico.

Al tiempo.
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