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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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06 Junio 2020 04:00:00
Cien días
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Han transcurrido ya cien días de encierro voluntario o a fuerza, según se le quiera ver. Cien días en los que hemos tenido que escuchar cifras -reales o inventadas- que son externadas desde el gobierno.

A través de este tiempo, con la aparición de un nuevo virus que ha mantenido bajo amenaza a todos los países, hemos podido darnos cuenta de la lamentable realidad que prevalece en el país.
El gobierno, todos los sabemos, trató de minimizar la pandemia haciendo caso omiso a las recomendaciones de la misma Organización Mundial de la Salud.

“Salgan de casa” “dense abrazos” y otros absurdos hemos escuchado por parte de quien es presidente de México. Presumía de que se estaba preparado para hacer frente al Covid-19 con todo lo que se requiere en un caso de emergencia sanitaria como la que muy pronto, llegaría.

Y lo inevitable llegó y nos mostró el rostro cruel de la realidad. Hospitales careciendo de equipo e insumos. Con buenos doctores, especialistas, con personal eficiente pero abandonado a su suerte.

Ante la falta de liderazgo y viendo que el problema ya estaba en nuestro país, con la advertencia de la OMS en cuanto a que México debería adoptar medidas urgentes para tratar de evitar su propagación, fue como autoridades en los estados empezaron a coordinar de acuerdo con las reglas de la Organización Mundial de la Salud.

Y qué bueno que lo hicieron, el ir invitando a la población a quedarse en casa. A diferencia de la federación, donde en las conferencias mañaneras el inquilino de Palacio Nacional alentaba a los ciudadanos a salir, a abrazarse, a reunirse, haciendo caso omiso a las advertencias de la OMS.

“Era una simple gripe”, se llegó a decir. Una gripa que ha acabado con la vida de mexicanos incluyendo la de personal de la salud.

Han transcurrido cien días y la pesadilla no termina. Y no terminará hasta que no se encuentre la vacuna o la cura. Lo han expresado desde que se dio a conocer el riesgo de la Pandemia. Todo se fue informando, lamentablemente en nuestro país ha importado más satisfacer egos, regalar el dinero de los contribuyentes a una clientela electorera, que utilizar los recursos para equipar correctamente los hospitales y brindar el equipo necesario a quienes, de una manera estoica, se han estado enfrentando al Covid-19 y salvar de las garras de la muerte a pacientes contagiados.
A pesar del riesgo, ahí han estado, poniendo en riesgo su propia vida.

En este tiempo de encierro nos hemos podido dar cuenta de lo que es importante para el gobierno de López Obrador. Un individuo que quiso ser presidente de México ¿Para qué? Me pregunto.
Por respuesta no obtengo lo que me gustaría escuchar: “Para servir a México y velar por los intereses de la Nación” “Ser presidente de todos los mexicanos no para los intereses de un grupo político”. Un grupo político que desea convertir a México en otra Cuba o Venezuela.

No hay justificación alguna en pretender echar la culpa a otros de sus propias decisiones erróneas. No se puede ni se debe estar culpando a otros de cómo dejaron las instituciones, en el caso que nos ocupa, hospitales del sector salud.

Y no se justifica por una razón: Seis meses antes de asumir el poder, López Obrador y su equipo sabían qué había y qué faltaba. Lo que debieron haber hecho es un buen plan para ir equipando los hospitales y así demostrar a los mexicanos que existe un interés real por la salud de los mexicanos.

Quejarse constantemente como lo hacen, solo muestra su ineptitud, su falta de capacidad para enfrentar un problema y su falta de empatía con el dolor ajeno. Nos dimos cuenta cuando se empezaron a cancelar programas creados por otras administraciones, para apoyar a las personas con cáncer.

Aunque no debe asombrarnos nada de lo que haga quien nunca mostró respeto y fue capaz de expresar su desprecio por todo lo que fue construido con el dinero de los contribuyentes. “Al diablo las instituciones”, esa expresión solo la dice un resentido, un individuo que muy lejos está de servir a su país.

Muy pronto, la verdad sepultó a la mentira: el personal de salud empezó a manifestar su inconformidad por el trato que se les estaba dando. En plena pandemia, los profesionales de la salud han tenido que comprar el equipo que se requiere para protegerse de un contagio.

No hay recursos para lo urgente, para salvar vidas pero sí para proyectos que bien pudieron esperar.

Cien días han bastado para darnos cuenta la clase de individuos que pretenden apoderarse de nuestro México. El Covid-19 los va poniendo en su lugar. Quien gobierna ha demostrado que la vida de los mexicanos le importa muy poco pero sí el dinero de los contribuyentes para sus fines electoreros.
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