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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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01 Marzo 2017 03:00:00
Círculo presidencial
La senadora Hilda Flores asumirá mañana la presidencia del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI), en el auditorio Plutarco Elías Calles. El 24 de marzo de 1994, en el mismo escenario, el priismo gritó un condenatorio “¡Él fue… él fue… él fue!” al presidente Carlos Salinas durante el homenaje de cuerpo presente a Luis Donaldo Colosio, asesinado la víspera en la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana. Ayer, como hoy, el país se hallaba en crisis por la mala política y un Gobierno insensible para ver y escuchar el clamor de una sociedad agraviada por la corrupción, el nepotismo, la impunidad y la violencia política.

Flores es una de las figuras de Coahuila damnificadas por el Gobierno, en su propósito de allanarle el camino a Miguel Riquelme para la sucesión. Finalmente le hicieron un favor, pues la senadora abrió camino en la política nacional. En su tiempo hicieron lo mismo Óscar Flores Tapia, José de las Fuentes y Eliseo Mendoza, todos ellos, a la postre, gobernadores; en fila, por cierto. Flores fue vicepresidenta de la Cámara alta y estuvo a punto de encabezar la actual mesa directiva, encargada a Pablo Escudero, del Partido Verde (por fuera, corrupto por dentro).

Si a Flores no se le asignó esa tarea quizá fue para no atarla a una responsabilidad que la habría marginado del proceso sucesorio de este año; sin embargo, la cerrazón prevaleció hasta el final. Y aunque pidió licencia, en espera de una señal positiva, al no verla prefirió volver al Senado para no legitimar una simulación. El domingo pasado votó en el proceso interno del PRI –más por disciplina que por convicción– y se hizo la foto con Riquelme y con otros aspirantes fallidos.

En realidad, los únicos con posibilidades eran ella y Jericó Abramo, después de la renuncia de Javier Guerrero, quien hoy entregará en el Instituto Electoral de Coahuila cinco o seis veces más el número de firmas requeridas para ser candidato. ¡Cuidado con el independiente!

Hilda Flores llega al ONMPRI por voluntad del presidente Peña Nieto, como en su tiempo Manuel Pérez Treviño, Humberto Roque y Humberto Moreira fueron líderes del PRI por decisión de Calles, Ernesto Zedillo y el propio EPN. También, por línea de Los Pinos, Flores Tapia y José de las Fuentes encabezaron la CNOP. Mientras el gobernador Rubén Moreira hace campaña para ser candidato a senador, Flores es la única coahuilense con boleto de entrada a la sucesión presidencial de 2018, por devaluados que estén los sectores del PRI (CTM, CNOP, CNC y el de las mujeres). La senadora asegura desde ahora un asiento en el próximo Congreso federal.

El OMNPRI le dará a Flores proyección nacional y un sitio relevante en la política nacional. Peña Nieto, en sus giras por Coahuila, y pese a los bloqueos del Gobierno local, ha tenido un trato deferente con la legisladora.

En el caso de la sucesión local, quizá no se la quiso exponer a una elección donde las tendencias son adversas al PRI, como sucedió en Nuevo León con Ivonne Álvarez, en 2016; o en Puebla y Aguascalientes con Blanca Alcalá y Lorena Martínez, respectivamente, el año pasado.

El nombramiento también la protege de los coletazos del fin del sexenio, pues, si como senadora estaba expuesta a los estados de ánimo del poder, su nueva posición la incorpora al círculo presidencial. Sin embargo, el momento no es propicio, pues el PRI se encamina a una derrota en las presidenciales de 2018 y a procesos altamente competitivos en Coahuila, Estado de México y Nayarit el próximo 4 de junio.
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