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Héctor Reyes
Héctor Reyes
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15 Octubre 2017 04:08:00
Coahuila, un gran estado
La verdad no me canso de hablar de la grandeza de mi estado, Coahuila.

En diferentes entregas, por diversas circunstancias, he escrito de la grandeza de este estado, sus paisajes que enamoran y la calidez de su gente es
inigualable.

Hace unos días tuve la oportunidad de ir a los municipios de Viesca, Arteaga y Ramos Arizpe, para hacer diversas producciones del área donde trabajo, además de trabajar de excelentes personas, prometo que en otra entrega hablaré de esa y varias experiencias que he tenido con varias de las personas con las que conviví estos días.

Desde pequeño he recorrido el estado, sin alarde de ser presumido, conozco los 38 municipios, unos más que otros, pero todos los conozco, en unos tengo buenos recuerdos, en otros tengo excelente amigos y amigas.

Con mi papá, el señor Reyes Oliva, como le conocían la mayoría de las personas, siempre tuvo a bien “cargar” conmigo, como fui el único hombre de tres hijos, pues “jaló” cuando se podía con un servidor, lo cual le agradezco hoy en día.

Con Él conocí varias ciudades, Torreón, la tierra que me vio nacer, Matamoros, Francisco I. Madero, San Pedro, Monclova, San Buenaventura, la tierra de mi querida tía Juanita, Cuatro Ciénegas, Ocampo, la famosa y lejana Sierra Mojada, la cual conocí en tren, aquel que salía de Ciénegas a Esmeralda, y pasaba por varios poblados como La Víbora entre otros, buenos recuerdos, enseñanzas que hoy perduran.

Después, por mi paso por la Secretaría de Salud, seguí viajando y conociendo sus poblados, rancherías y lo más importante, su gente.

En toda mi vida, he visto como este estado se ha transformado, lo he visto crecer, ahora, sin duda, Coahuila es un gran estado, no conozco ninguna región en la cual sus habitantes no reconozcan cómo están actualmente.

Pero Coahuila de Zaragoza es más que eso, sus pueblos mágicos son maravillosos; como dije, estuve en dos de estos pueblos, Viesca y Arteaga, qué imponentes y bonitos son.

Viesca con sus atractivos naturales y lo bello de su cabecera municipal, dejan constancia de que haciendo bien las cosas, todo fluye para bien.

Arteaga, con sus frondosos bosque y gente cálida, dan cabida a un tierra inigualable; cada vez que voy por esos rumbos me recuerda los paseos que junto a mi familia hacíamos, una verdadera joya es Arteaga.

Sin menospreciar, y a 40 minutos de Saltillo, está Paredón. No es pueblo mágico, pero como si lo fuera, es un antiguo poblado del municipio de Ramos Arizpe, hoy gobernado por un exlasallista, Ricardo Aguirre, el cual fue además misionero y “mulero”, bueno… Paredón, una antigua estación de ferrocarril, la cual era muy famosa por sus vendimias, dado que ahí para el tren de pasajeros que iba de Saltillo a Piedras Negras, pero hoy ofrece unos inigualables paisajes, prueba de ello es la carrera atlética que en días próximos se realizará en ese lugar.

Mi recorrido por esos tres municipios fue excepcional.

Algo que decir: Nuestro estado ofrece más que paisajes, una gastronomía exquisita y la hospitalidad de su gente en todas y cada una de las ciudades, es lo que nos hace “únicos”, eso lo compruebo cada vez que me toca visitar alguna ciudad o región con alguna persona de “fueras”, se van encantados por la hospitalidad y claro, por la comida.

A las personas que no son de esta tierra, les recomiendo que conozcan Coahuila, tienen una gama de atractivos que no se la van acabar, y van a ver de lo que hablo y escribo, no se van a arrepentir.
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