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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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24 Septiembre 2020 04:01:00
Cofre robado
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El Presidente debería estar agradecido con Jaime Cárdenas, quien renunció este 21 de septiembre al Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, el Indep. Su carta de renuncia aporta detalles sobre las irregularidades administrativas y actos de corrupción que han marcado a esta institución, que debería ser modelo de un régimen comprometido no a reducir, sino a acabar con la corrupción. En lugar de eso, López Obrador ha decidido descalificar a Cárdenas. Error.

Las faltas que señala Cárdenas son preocupantes: inadecuados procedimientos de valuación, mutilación de joyas, contratos favorables a ciertas empresas, conductas de servidores públicos contrarias a las normas. El Instituto debe más de mil millones de pesos en laudos laborales incumplidos, otras cantidades millonarias a las empresas de vigilancia que cuidan los almacenes, y 387 millones de pesos a una “tienda departamental” por el fallo de un tribunal. “Queda pendiente conciliar los 2 mil millones de pesos que en febrero de 2020 (la Fiscalía General de la República remitió) al Indep”. La institución, apunta, es “un cofre con recursos importantes, pero no inagotables”.

Cárdenas ha sido un entusiasta seguidor de Andrés Manuel desde hace años. Su preferencia resultaba clara incluso cuando era consejero del Instituto Federal Electoral, de 1996 a 2003, y debía haber mostrado más imparcialidad. Ha sido diputado por el Partido del Trabajo. Su trayectoria académica es larga y brillante. Quienes han trabajado con él dicen que es incansable.

El Presidente lo calificó de “gente honesta, limpia” cuando lo nombró, pero ha arremetido ahora en su contra de una manera aparentemente injusta. “Él quiere estar más en la academia -se quejó el 22 de septiembre-; la administración pública, más en épocas de transformación, exige mucha entrega y fatigas. Hay gente muy honesta, con convicciones, inteligentes, pero no se les da lo del trabajo como servidor público”. Javier Aparicio, profesor del CIDE, apuntó en Twitter: “Un comentario doloso y sumamente injusto, dado su currículum”.

El Presidente regresó sobre el tema un día después y dijo que Cárdenas debió haber limpiado el Indep, “que era lo que tenía que hacer, pero no le entró”. Añadió: “Para ser servidor público, sobre todo en un proceso de transformación, pues se requieren ganas.. El que se aflige se afloja. Ni modo que enfrentemos un problema y nos dé depresión. ¿No entregó la Fiscalía 2 mil millones? Pues ni modo que no nos lo van a entregar. Pues nos los tienen que entregar, si es público”.

Al Presidente le parece que los problemas se resuelven con simple voluntad. Da la impresión de que ni siquiera ha leído la carta de Cárdenas, quien no dice que la FGR no haya entregado los 2 mil millones de pesos incautados en un caso. Si el dinero no ha sido liberado jurídicamente, el Indep no puede disponer de él, aunque lo tenga en una cuenta de banco y genere intereses.

La carta de Cárdenas no sugiere que haya renunciado por flojera o falta de compromiso. Al contrario, revela su frustración ante las barreras de corrupción y burocracia. No es el primer funcionario que lo hace. Germán Martínez Cázares, Carlos Urzúa y Javier Jiménez Espriú, entre otros, renunciaron ante problemas similares. Si a un gobernante le pasa una vez, quizá pueda culpar al renunciante; si le pasa todo el tiempo, quizá el problema se encuentre en su estilo personal de gobernar.

Al pasado

Bajo presión del Presidente, los reguladores de energía han “acordado” regresar a los tiempos del viejo PRI. Han establecido un control de precios mientras aumentan los costos al privilegiar la electricidad de la CFE, garantizar el predominio de la distribución de Pemex y detener los permisos y concesiones a particulares. Mala combinación.
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