×
Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
ver +

" Comentar Imprimir
28 Enero 2018 04:08:00
Coincidencias inesperadas
A 106 años de distancia e instalados ideológicamente en las antípodas, resultan más que curiosas, reveladoras, las coincidencias entre el Premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa, nacido en Arequipa, Perú, en 1936, y el historiador saltillense Carlos Pereyra, quien nació en Saltillo en 1875.

Sin embargo, al leer el más reciente artículo del autor de Pantaleón y las Visitadoras publicado en El País, donde aborda Fire and Fury, éxito instantáneo de librería dedicado a exhibir al impredecible e impresentable presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de inmediato viene a la memoria el libro de Pereyra El Mito de Monroe, aparecido en 1912. Ese año, otro racista, William Howard Taft, ocupaba la Casa Blanca, quien contaba entre sus hazañas el haber despedido a la mayoría de los negros que ocupaban puestos públicos en el sur del país.

“Parecería –escribía Vargas Llosa hace una semana– que la política de Estados Unidos atrae a mediocridades irredimibles, ciegas al idealismo y a toda intención altruista o generosa, sin ideas, ni principios, ni valores, ávidos de dinero y de poder”.

En 1912, Pereyra pensaba: “Los Estados Unidos es un país sin clases directoras, en que los negocios públicos, bajo sus dos aspectos de política interna y de relaciones con otros pueblos, están entregados a la explotación de las bandas mercenarias, llamadas partidos, bajo la mirada indulgente de una plutocracia que emplea para sus propios fines, indistintamente, a los hombres de esos partidos… La plutocracia, invisible e omnipotente, no representa ninguna tradición nacional”.

Vargas Llosa también hace referencia a la plutocracia de la que hablaba el saltillense: “Los billonarios juegan un papel central en esta trama y, desde las sombras, mueven los hilos que ponen en acción a parlamentarios, ministros, jueces y burócratas”.

Estilos diferentes, ideas afines.

Acerca del nativismo racista de Trump, su odio a los mexicanos y los peligros que conlleva su desprecio a países por él considerados agujeros de mierda, el peruano hace predicciones ominosas: “Es probable que jamás en la historia de Estados Unidos se haya empobrecido la política intelectualmente tanto como durante la presente Administración. Esto es grave para el país, pero es todavía más para el Occidente democrático y liberal, cuyo líder y guía va dejando de serlo cada vez más”.

Más de un siglo antes, el saltillense percibía las relaciones internacionales estadunidenses como una calamidad, en su caso, para todo el continente. “De allí que la diplomacia yanqui, cruel, como tiene que serlo en sus tendencias necesarias de hegemonía, de absorción y de conquista, no es siempre verdaderamente nacional, sino una proyección gigantesca, continental, de las condiciones de esa cloaca política que tiene su representación más inmoral en las relaciones del trust con los gestores de la política”.

Es obvio que Vargas Llosa no comparte los sentimientos antiyanquis que distinguían a Pereyra, y que sus críticas están dirigidas no a un sistema, sino a un hombre. También lo es que el saltillense registró a lo largo de su vida la transformación de su óptica acerca de los vecinos del norte. En un principio, durante el porfiriato asumía una posición ambigua, que se radicalizó con el tiempo. Radicalización también experimentada por Vargas Llosa al enfrentar a ese fenómeno llamado Donald Trump.

A veces se lleva uno sorpresas y encuentra novedades leyendo viejos libros que ya nadie, o casi nadie, lee.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2