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25 Enero 2018 04:07:00
Colosio 2.0
Un señor agonizaba en la cama del hospital. Alrededor de él estaban sus dos hijos, su hija y su esposa. La enfermera entró cuando el tipo empezaba a repartir su herencia:

–A ti, Pedro, te dejo las casas del norte.

–Gracias, apá.

–A ti, mijita, mi consentida, te dejo todos los apartamentos de la zona sur.

–Muchas gracias, papi.

–A ti, Carlitos, por ser el menor pero con un gran porvenir, te dejo las oficinas del centro.

–Gracias, papá.

–Y a ti, mi querida esposa, te dejo los penthouse que están en Santa Fe.

–¡Ay, viejo, qué lindo eres!

La enfermera, impresionada, le dijo en voz baja a la señora:

–Oiga, yo no sabía que esposo era tan rico; les está dejando muchas propiedades.

–¡Qué rico ni que la chingada! Son las rutas que tenía de reparto de garrafones de agua.

Luis Donaldo Colosio Riojas heredó de su padre un nombre que pesa a los priistas y, seguramente, mucha lana. El hijo del asesinado candidato del PRI se mantuvo durante 24 años muy ajeno a la política. De hecho, no se sabe nunca que se haya colgado de su apellido para conseguir alguna chamba, una beca o un puesto en el Gobierno. Hasta ahora.

El joven Colosio ahora será candidato de Movimiento Ciudadano a una diputación federal. Y, claro, ahora sí ya empezó a usar el nombre de su padre como arma política. El otro día salió con que si Luis Donaldo viviera, al ver cómo está el PRI, se volvería a morir. Y después de tirarse al piso, al joven Colosio lo usaron de trapeador. Para empezar, Colosio padre no se murió, sino que lo mataron. No fue una decisión de él. Y, segundo, por más que los priistas le den a Colosio la categoría de santo, la realidad es que era uno más de ellos. Es más: nomás para hacerse una idea de la clase de político que era Colosio, hay que recordar que quien lo hizo candidato fue Carlos Salinas de Gortari. Él lo quería como su sucesor y pensaba imponerlo como Presidente. Salinas.

Entonces, si ya lo había chupado el diablo, ¿cómo es que seguimos creyendo que Colosio era santo? Un misterio más de la política nacional.

Las campañas

Los priistas comienzan a sentirse nerviosos. Ellos mismos ya reconocen que la campaña de José Antonio Meade no levanta ni con viagra. Ya hasta están pensando traer al niño de “Up!”, a ver si con globos logran que agarre vuelo. Lo peor para Meade es que ya empiezan a llamar “la semana santa”, por aquello de que nadie sabe si cae en marzo o en abril.

El que también está desesperado por llegar a Los Pinos es Andrés Manuel López Obrador. El Peje anda feliz de la vida dándole la bienvenida a toda clase de rufianes que se acercan a Morena. AMLO ya le perdió el asco a todos. Lo mismo se abraza con los evangélicos del PES, que hace candidato al stripper Sergio Mayer. Aceptó en su equipo a un ex priista y ex foxista como Arturo Durazo; y recibió con los brazos abiertos a René Bejarano y a su esposa, Dolores Padierna, finísimas personas. ¿Alguien vio mi cartera? Pero donde ya comenzó a hacerle agua a la cano a Andrés Manuel fue cuando afirmó que estaba dispuesto a firmar la paz hasta con Carlos Salinas y con Enrique Peña. Habrá que investigar si está muy confiado de su triunfo... o si ya le pegó de lleno la demencia senil.

Y el panista Ricardo Anaya no canta mal las rancheras. Ni las rocanroleras, ni los sones jarochos, ni las de Timbiriche. Al candidato del Frente PAN-PRD-MC le ha dado por salir en todos sus spots luciendo sus dotes artísticas y lo hace con la misma gracia con la que un ciempiés te sube por el cuello. Así que si no gana la Presidencia, al menos podrá formar un grupo versátil y tocar en bodas, bautizos y funerales.

¡Nos vemos el martes!
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