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Federico Muller
Federico Muller
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17 Noviembre 2017 04:00:00
Comercio electrónico
Según algunos artículos periodísticos que hablan de la actividad comercial en Estados Unidos, numerosos supermercados y grandes cadenas departamentales están recortando personal y cerrando sucursales a lo largo y ancho de ese país. Al parecer han sido dos factores los que han propiciado esta debacle: el primero se puede atribuir a las nuevas tendencias de consumo, que están dejando fuera los modelos tradicionales de comercio; el otro tiene que ver con el comercio electrónico.

El poder adquisitivo de las clases media y adinerada -adultos con niveles de escolaridad universitarios- se ha centrado en la compra de productos asociados a la salud y belleza, les importa sobremanera conservar una imagen joven, independientemente de que rebasen los 50 años. Los artículos orgánicos, con procesos naturales de producción, y aquellos que prometen vigor y antienvejecimiento son muy demandados por este tipo de clases sociales. Se inclinan por productos de marca, que sean auténticos, particularmente en las prendas de vestir.

El adulto mayor prefiere consumir un producto menos homogéneo y más personalizado, o al menos diferente al masivo. Sus gustos se han vuelto refinados, que generalmente no son satisfechos por el comercio minorista. Los grandes descubrimientos de la medicina han influido para que el papel de la población mayor, que antes se consideraba relegada de las modas, cambie a un consumidor ávido de novedades. Desde luego que este fenómeno, aunque es mundial, se observa con más claridad en los países industrializados. Otra de las cosas que dan a conocer las investigaciones de mercado, es que la clase adulta también se interesa por el manejo de internet y lo usa como un vehículo para realizar sus compras.

El comercio electrónico. Las compras por internet se han multiplicado sobre todo en aquellos países con una cultura de compra muy arraigada, que antaño lo hacían por medio de catálogos (a través del servicio postal se recibían los artículos seleccionados en los muestrarios); ahora en la era digital, ese tipo de comercio se ha perfeccionado, abreviando los tiempos de entrega y la variedad de los productos. A tal grado ha llegado el volumen de las transacciones comerciales, que los almacenes y supermercados se han visto en la necesidad de ajustar sus políticas comerciales.

Un ejemplo es la mercadotecnia que ha desplegado un establecimiento comercial chino, cuyos productos los ofrece por medio del comercio electrónico. Los estrategas de esa compañía tuvieron la idea de “inventar” el día de los solteros, que los consumidores acogieron y lo celebran con “bombo y platillo”, demandando miles de artículos por la vía electrónica. Según estimaciones, las ventas han superado las que se generan en Estados Unidos, como el Viernes Negro y el lunes cibernético que se hacen por los canales tradicionales, es decir, comercio presencial. En 2016, el monto vendido por el comerciante chino ascendió a 18 mil millones de dólares.

El perfil del consumidor chino moderno también está cambiando, se asemeja al occidental: busca productos novedosos, que pueda adquirir en el menor tiempo posible y que los distinga del resto de consumidores. Pero un inconveniente del comercio digital es el riesgo de ser intervenido por “piratas cibernéticos”, que pueden controlar los flujos monetarios y cometer fraudes, los cuales pudieran desalentar esa forma de compras.
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