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Verónica Martínez García
Verónica Martínez García
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21 Noviembre 2016 04:08:00
Como niños
Cada 20 de noviembre se celebra el Día Universal del Niño, fecha propuesta por la ONU para salvaguardar los derechos de la niñez, ¿y por qué no? para ponderar todo lo que representa ser niños en nuestra vida adulta.

La niñez es un vínculo que nos une a todos por igual, tiene como características principales la inocencia, la bondad, la alegría, el amor incondicional, la curiosidad por conocer y la ilusión; cualidades que como adultos debemos de alimentar de manera que siempre estén presentes en nuestra vida.

Procurarle a la niñez espacios para su desarrollo bien podría ser el primer paso.

Lograr que los niños vivan sanamente esta etapa, que exploren, aprendan y convivan en ambientes seguros y alentadores, es el compromiso de todos.

Reconozco los avances de nuestro estado en esta materia.

La Ley del Sistema Estatal para la Garantía de los Derechos Humanos de Niños y Niñas nos convirtió en el estado modelo en materia de protección y restitución de derechos a este sector de la población, además debo destacar la creación de la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia (Pronnif), que desempeña un importante papel.

De los niños podemos aprender muchas cosas, como la creatividad para resolver sus problemas, la carencia de prejuicios, la habilidad que tienen para disfrutar el momento -incluso los detalles más sencillos-, su admiración a quienes les brindan cariño y comprensión, sinceridad y sobre todo su facilidad al perdonar, reconciliarse y empezar de nuevo.

Los niños no tienen miedo a equivocarse, intentan una y otra vez las cosas, pues lo importante es aprender y disfrutar lo que hacen.

¿Quién no regresa a sus recuerdos y revive en su memoria los buenos momentos que vivieron en su niñez? Todos contamos nuestras anécdotas de pequeños con singular alegría y cierta pasión, lo que nos gustaba y lo que no.

Estoy segura de que cuando hablamos de los juegos que hacíamos, los dulces que comíamos e incluso lo que veíamos por televisión, nos provoca una enorme y sincera sonrisa.

Me resulta fascinante la facilidad de cómo los niños pueden convertir de una caja de cartón, una nave espacial; de un trapo viejo y listones, el mejor vestido para muñecas y, de una vara de madera, la espada del rey Arturo; su capacidad de sacarse de la manga el mejor juguete.

Aprovechemos esta fecha para no sólo sacar el niño que llevamos dentro, también para concientizarnos de los derechos infantiles; nuestra obligación es educarlos con valores para que se conviertan en ciudadanos de bien y trabajar para que tengan un futuro mejor; esa es nuestra obligación como adultos, ellos sólo deben dedicarse a disfrutar la vida como niños.
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