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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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04 Abril 2018 04:00:00
Competitividad, la clave para el desarrollo
Los resultados al mes de marzo de la encuesta que el Banco de México aplica a especialistas en economía muestran, por primera vez en 6 meses, una baja en las expectativas de inflación para el cierre de este año. Esto es positivo, ya que una condición necesaria para alcanzar mayores niveles de desarrollo económico es mantener la inflación controlada, entre el 3 y 5% de inflación anual. De esta manera el poder adquisitivo de nuestra moneda puede conservar cierta estabilidad. Por otra parte, los especialistas estiman una tasa de crecimiento de nuestra economía alrededor del 2.3% en 2018.

A pesar de que la inflación y la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) son dos de los indicadores macroeconómicos fundamentales más conocidos por la sociedad, existen otros que son igualmente importantes. Uno de ellos es la competitividad. De acuerdo con la Secretaría de Economía, la competitividad “es el conjunto de condiciones necesarias para generar un mayor crecimiento económico, promoviendo la inversión y la generación de empleo”. Este tema es sumamente relevante, ya que está directamente relacionado con el desarrollo social y económico del país. El sector público puede influir en la competitividad del país de manera importante al momento de diseñar e instrumentar políticas públicas para crear las condiciones de inversión de capitales privados, ya sean estos de origen nacional o extranjero.

El índice de Competitividad Global muestra que nuestro país puede promover la competitividad con diversas acciones, como lograr un ambiente macroeconómico estable (baja inflación y tasas de crecimiento positivas); disponibilidad tecnológica y de comunicaciones para la población (tarifas de telefonía bajas y mayor acceso a internet); mayor acceso a educación de calidad, entre otras. Lo anterior con el fin de generar un ambiente de confianza y un círculo virtuoso que propicien mayores inversiones, local y extranjera, haciendo cumplir en todo momento, la normatividad vigente.

Por su parte, el sector privado también es parte fundamental para aumentar los niveles de competitividad y de desarrollo económico del país. Las empresas representan la mayor fuente de inversión y empleo en México. De acuerdo con cifras oficiales del Inegi, el sector empresarial representa el 72% de los empleos formales en nuestro país, y genera más del 50% del PIB.

Recordemos que un país competitivo es aquel que alcanza mayores niveles de desarrollo económico que logren traducirse en una mejor calidad de vida para su población. Por esta razón, si nuestra actividad económica la realizamos desde el sector público, diseñemos e implementemos políticas eficaces para asegurarnos de que se está desarrollando un ambiente adecuado para las inversiones. Si lo hacemos desde el ámbito privado, desarrollemos planes de inversión adecuados a nuestra economía, con la finalidad de crear más y mejores empleos formales, que eleven el nivel de vida de los trabajadores. En resumen, independientemente de dónde nos encontremos laborando, o cuál sea nuestro rol dentro de la sociedad, actuemos de manera responsable. Solamente de esta manera podremos construir una sociedad justa y desarrollar una economía en donde cada vez se puedan crear más oportunidades para todos.
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