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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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18 Octubre 2017 04:00:00
Conciencia y compromiso individual
Somos parte de un universo, de un todo. Formamos un aglomerado social con conductas tendientes a obtener resultados que las costumbres y necesidades nos han dictado los lineamientos para determinar si son correctos, apropiados o productivos. De esta manera podemos obtener el logro en cualquiera de los aspectos que forman nuestra cultura y medio ambiente. Tenemos así, parámetros que nos dicen, entre otras cosas y a manera sólo de ejemplo, si somos de buenos modales, de comportamiento adecuado, de responsabilidad, productivos o exitosos.

Tocante al tema del logro de objetivos de desempeño colectivo, cualquier organización, ya sea social, gubernamental o empresarial, sin importar el tamaño que esta tenga, requiere necesariamente la suma de todos los esfuerzos individuales del grupo que se trate. Esto es el mejor esfuerzo de cada individuo o miembro del equipo, para que haciendo cada quien lo que nos corresponde, lleguemos a la meta común que esta entidad se ha fijado.

Somos individuos, y esta palabra deriva de individualidad. Somos racionales, y esto proviene de la palabra razón. Como individuos pensantes y miembros de un grupo debemos, en primera instancia, ser dueños de nuestros propios actos, lo cual se puede entender como poseedores de conciencia. Al ser conscientes, tenemos claro hacia dónde vamos, qué debemos de hacer, con qué parámetros cumplir y a qué valores apegarnos de modo que no dejemos la moral de lado, ni antepongamos lo trivial ante ello.

No podríamos hablar de conciencia sin enlazar ese término a la parte de compromiso individual, que no es otra cosa sino el que a nuestra parte consciente y racional, le aderecemos con nuestra sensación de que debemos hacer lo que nos toca, para aquello que hemos sido identificados, y que hemos sido confiados en esa porción del resultado grupal a obtener. El compromiso individual nos marca para todo lo sucesivo en lo que estemos involucrados. Generalmente recordamos a aquel quien nos dejó colgados, como coloquialmente decimos; también recordamos a aquella persona que nos prometió algo y no lo cumplió. Sin embargo, también recordamos a aquel buen amigo o compañero, que se comprometió sin ataduras, y que de manera esperada supo y pudo hacer lo que le correspondió, anteponiendo su compromiso individual para dar lo suyo y para reafirmar su pertenencia.

Sin duda, este tipo de personas marcan nuestro cúmulo de recuerdos y experiencias, logrando un dejo de confianza con la que su conciencia y compromiso individual han demostrado que es una persona confiable y de resultados.

¡Qué satisfacción tan grande saber que somos percibidos de esta manera por nuestros amigos, familiares o colegas! Pero, que satisfacción aún mayor el saber que contamos con la riqueza de personas conscientes y con compromiso individual, los cuales sin lugar a dudas son inspiradores conductuales del mismo tipo de sentimientos. Es innegable el sentido de realización que nos deja.

A ti que hoy me ofreces tu atención y tiempo para leer estas líneas, si estas en estos comportamientos de conciencia, cultura y compromiso, y que cuenta con la dicha de estar rodeado de acompañantes de la misma línea de comportamientos, siéntete dichoso y agraciado de ello, porque sin duda, ¡los objetivos que te fijes y los que sean parte de tu grupo, serán alcanzados y celebrados como producto de la suma de los compromisos individuales!
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