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Juan Latapí
Juan Latapí
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26 Marzo 2017 03:10:00
Confirmó lo que ya sabíamos
APENAS EL JUEVES PASADO, LA Comisión Estatal de Derechos Humanos confirmó lo que ya sabíamos: una serie de irregularidades y complicidades que permitieron la construcción de 1,300 casas
edificadas sobre un terreno que no era adecuado, en los fraccionamientos El Campanario, Las Misiones y San Miguel, en Monclova.

EN 2010, EL HURACÁN ‘ALEX’ dejó al descubierto una serie de abusos que se cometieron en la edificación de estas viviendas cuando brotaron ojos de agua ocasionando la fractura de dichas casas y afectando a 1,300 familias. Desde entonces las quejas de los vecinos no se hicieron esperar y los trajeron jugando serpientes y escaleras ante este abuso cometido por el Municipio de Monclova al dar el permiso, por conocidas constructoras de la localidad que les valió y por el propio Infonavit que fingió demencia.

DESAFORTUNADAMENTE VIVIMOS EN UN SISTEMA en el que los abusos están por doquier, tanto en nuestra vida pública como laboral y familiar, en la que los abusos florecen gracias a la ausencia de
contrapesos, en la que los grupos de interés y los políticos abusan porque lo pueden hacer, porque no hay contrapesos que se los impida.

SE SUPONE QUE LA GARANTÍA de estabilidad y funcionamiento de un sistema político se basa en un sistema de pesos y contrapesos. Estos contrapesos son la esenciade un sistema democrático en el que la división de poderes implica que cada uno de ellos tiene atribuciones limitadas y depende de los otros para funcionar. De acuerdo al analista Luis Rubio –presidente del CIDAC- en México tenemos muchos poderes con capacidad de obstrucción paro casi ninguno con verdaderos equilibrios.

EN NUESTRO PAÍS HEMOS LLEGADO al extremo de que ni el contrapeso de la Ley frena los abusos de los gobernantes quienes a nadie rinden cuentas, argumentando cualquier tipo de pretextos, protegiéndose unos a otros, donde los grupos de poder rechazan o niegan la incorporación de individuos ajenos al propio grupo, impidiendo a miembros de otros grupos asociarse o unirse.

A esto se le llama endogamia y además de ser una práctica degenerativa es típica de las dictaduras.

CADA QUE EL PRI UNGE a sus elegidos como candidatos es común escuchar a sus jerarcas vociferar a los cuatro vientos que van por el carro completo, demostrando así su poco interés por los contrapesos. Tal parece que un contrapeso para ellos sería una incomodidad y una limitante para ejercer el poder y por ningún motivo están dispuestos a dejarse amarrar las manos.

ES EL CARRO COMPLETO EL que permite que los diputados locales, anteriores y actuales, que sin organizar foros de consulta, hayan derogado el adulterio como delito, quienes obedecen y levantan la mano para aprobar todo lo que manda el Ejecutivo sin que haya algún contrapeso que lo impida.

EN COAHUILA, LA AUSENCIA DE división de poderes es un claro ejemplo de la carencia de contrapesos. Basta recordar cuando al concluir el desfile del 16 de septiembre de hace 10 años, el gobernador Moreira I dictó línea a la mayoría priista de aquel Congreso local para votar en contra de la reforma electoral. “Mis diputados amigos míos –declaraba el entonces mandatario-, mis compañeros y amigos, que somos militantes del mismo partido, del PRI, no estamos muy de acuerdo, es más, no estamos de acuerdo y simplemente no se aprueba aquí”.

ESTA AUSENCIA DE CONTRAPESOS EXPLICA porqué el destino de la mega deuda permanece como información clasificada o por qué aún no se tiene un informe veraz de la tragedia de Allende. Si no hay
manera de exigir la verdad mucho menos hay forma de contrarrestar la ambición.

LA AUSENCIA DE CONTRAPESOS PROTEGE privilegios de unos cuantos y paraliza al país sin que autoridad alguna se digne escuchar. Un claro ejemplo en Monclova es el dichoso par vial y su monumento al mal gusto, el rallador, que ante diferentes opiniones la autoridad se mantuvo sorda, sin contrapeso alguno que evitara esta costosa obra.

UN SISTEMA EFICAZ DE PESOS y contrapesos –expone Luis Rubio- obliga a todos a cooperar porque cada uno sabe que su capacidad de funcionar depende de que todos
los demás funcionen. Mientras no haya contrapesos reales –como lo es la prensa independiente- difícilmente podremos obligar a las autoridades para que cumplan con su deber, con honestidad y transparencia.

A FINAL DE CUENTAS QUEDA la duda de por qué autoridades y candidatos no han querido ver que la construcción de una sociedad que funcione requiere de acuerdos que hagan posible la existencia de pesos y contrapesos, con un gobierno plural. Por eso en es estos tiempos electoreros vale la pena recordar que los carros completos – del color que sea- nos alejan de los contrapesos y nos someten a los abusos, como el cometido contra 1,300 familias de Monclova.

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