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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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13 Mayo 2017 04:00:00
Consecuencias de corrupción e impunidad
La situación de violencia que vive el país se torna cada vez más crítica; debido a la violencia que ha desatado la actividad delictiva, la ilegalidad que ha encontrado refugio en la complicidad proveniente de autoridades, de la sociedad civil, de los defensores de los derechos humanos y de algunos medios.

Qué distinto sería si se hubiera actuado con energía cuidando nuestras ciudades, alguna vez en calma, para poner orden donde se encendían focos, apenas amarillos. Las señales se dieron, lamentablemente no se actuó a tiempo.

Hoy estamos viviendo las consecuencias de la corrupción solapada y la impunidad. ¿De qué nos quejamos? ¿Por qué nos sorprende lo que está ocurriendo en nuestro país?

Todo es consecuencia de no haber actuado en su momento; de no haberlo hecho tomando medidas preventivas con acciones correctivas que impidieran el crecimiento de los problemas.

Haber cuidado de que ningún grupo se apoderara de nuestras ciudades en calma; no haber sido cómplices de algún modo, de individuos nefastos que se fueron adueñando de espacios porque se les dio la oportunidad.

Tal es el caso de los llamados “huachicoleros” que han desarrollado una actividad ilícita en el robo de combustible. Eso no es nuevo. Hace mucho tiempo las autoridades lo sabían. Hoy no saben qué hacer, por dónde empezar a atacar el problema sin lesionar los “derechos” de los delincuentes.

¡Ah! Porque ladrones, sinvergüenzas, asesinos, tienen derechos.

Más que derechos, lo que tienen los delincuentes son defensores; cómplices en el delito. Inexplicablemente pareciera que aquel que roba y mata recibe más protección que quien enfrenta a los criminales, quien protege el patrimonio de todos, aquel que lucha por recuperar la tranquilidad perdida.

Sabemos que el petróleo es nuestro, bueno….en teoría. Lamentable e inexplicablemente no tenemos para invertir en refinerías. Pemex sigue siendo de los mexicanos pero el país está empobrecido. En cambio hay grupos delictivos que se roban el combustible y gozan de impunidad.

El robo a la nación es algo que debe ser castigado con mayor energía. Y debió haberse empezado tiempo atrás. Haber actuado porque nos afecta a todos los mexicanos. El robo de combustible es una actividad que rebasa los límites de la tolerancia y que si creció es porque sin duda están metidas las manos de aquellos, que desde el poder, protegen a delincuentes. Y si hay protección es porque existen beneficios del delito que se comete. Es decir, hay complicidades.

De una actividad delictiva ha pasado a convertirse en un problema social.

El video, editado, que ha circulado en noticieros y en las redes, video que muestra a un militar aparentemente ejecutando a un “civil”, ha causado “conmoción” según algunos medios, incluyendo a quien lo hizo público.

Me pregunto ¿Cómo obtuvo ese video quien lo difundió si, según se afirma, las cámaras las manejan los delincuentes? ¿Con qué propósito?

Seguramente se trata de desviar la atención en el problema real y enfocarlo en quienes acuden a enfrentar a quienes se están robando el combustible. La “ordeña” es un negocio redondo; una empresa que les está dejando enormes ganancias a quienes se dedican a esa actividad.

No se vale que se pretenda señalar una acción cometida por una parte, en este caso por un miembro del Ejército y se pretenda minimizar lo que sí representa un grave problema social: El robo de combustible.

Como si fuera poco, la emboscada a los militares, la participación de soplones de la delincuencia; individuos en motos abriendo camino y avisando a los huachicoleros de la presencia de militares, acaso ¿eso no importa? ¿Tampoco importa el que un miembro del Ejército haya sido asesinado por la espalda? ¿O los que han muerto emboscados? ¿Qué garantías tienen quienes exponen su vida en cumplimiento de su deber?

Andamos mal, muy mal en apreciaciones. Que nos quede claro algo: Los militares no están reprimiendo al pueblo, ¡por supuesto que no! Si ellos han salido de sus cuarteles, es porque han sido enviados a cumplir una misión muy noble: la de recuperar la tranquilidad que se ha perdido en algunas entidades. Ahora, es por el robo de combustible, algo, reitero, que no es nuevo.

Las Fuerzas Armadas, están enfrentando a las bandas criminales, que si bien se multiplicaron peligrosamente fue por lo que se dejó de hacer en el pasado.

Me gustaría que los defensores de los Derechos Humanos se convirtieran en verdaderos defensores del pueblo, permitiendo que los delincuentes, de todos los niveles, fueran directo a prisión y no salieran jamás.

Es hora de cambiar a México, buscando la legalidad, no apapachando a delincuentes y convirtiéndose en cómplices de ellos. Mucho daño se le ha hecho al país, que hoy está viviendo la violencia extrema como consecuencia de la corrupción y la impunidad que ha prevalecido siempre.

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