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Carmen Aristegui
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Carmen Aristegui Flores. Periodista y conductora de programas de radio y televisión de amplia experiencia y reconocimiento en México.

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16 Septiembre 2016 04:07:32
Constitución CDMX
Tal como estaba previsto, este 15 de septiembre fue instalada la Asamblea Constituyente y entregado, por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, el proyecto para redactar la primera Constitución de la Ciudad de México. Día histórico, sin duda.

La Constitución para la capital del país nacerá cuando estemos conmemorado el centenario de la Constitución que Venustiano Carranza promulgó en 1917 para la Federación. La que viene, será la primera Constitución para la Ciudad de México. Eso debería generar cierto entusiasmo entre la población por los aires fundacionales que conlleva y por eso resulta chocante –por decir lo menos– que la presidencia de la comisión instaladora de la Asamblea haya quedado en manos de un vetusto echeverrista que, por demás, no fue votado por nadie y nombrado por Peña Nieto apenas en la víspera de ser instalada la Asamblea. Vaya tufillo dinosáurico para iniciar un proceso de esta envergadura.

La discusión que empieza ahora, no sólo incluye el cuerpo de la Constitución misma y del documento entregado por Mancera. Incluye, necesariamente, la postura asumida ayer por el abogado Javier Quijano, en representación de la fracción mayoritaria de Morena, en la que se cuestiona el alcance de la legitimidad de una parte de ese órgano legislativo y la crítica a la posibilidad que se confirió, desde la ley, para quienes desarrollaran tareas similares en órganos de representación diferentes, siendo actualmente legisladores, en alguna de las dos cámaras federales y que se desempeñarán, también, como diputados constituyentes en Xicoténcatl. Los que estarán en los dos lados, o en ninguno, a la vez. “Ninguna carta constitucional puede, ni ha podido nunca, conferir a nadie el don de la ubicuidad. Ni siquiera la nuestra. Al menos por el momento”, ironizaba Quijano dese la tribuna.

La reforma constitucional determinó que 60% de los diputados a la Asamblea Constituyente, serían electos por los votantes de la Ciudad de México y 40% restante fuera repartido –literalmente– entre Congreso y los dos ejecutivos: 14 designados por la Cámara de Senadores; 14 por la de Diputados; 6 por el jefe de Gobierno y 6 por el Ejecutivo federal. Producto de los acuerdos cupulares, con los que han quedado marcadas las reformas en este sexenio, los principales partidos y actores políticos a nivel federal garantizaron con esta reforma un porcentaje demasiado alto de una representación federal y partidaria que no les fue conferida en las urnas de la Ciudad de México.

El abogado Quijano (que dicho sea de paso representa legalmente a quien esto escribe desde el despacho Quijano, Cortina y De la Torre) hizo un brillante alegato, desde la tribuna primero y, después, en la escalinata de Xicoténcatl frente a la prensa. De manera breve planteó el meollo del asunto: “¡De cinco partes el pueblo elige tres y el poder toma dos y se reserva, además, el derecho de veto!”. Se refería Quijano a la “aptitud matemática de impedir la aprobación de la Constitución”. Sería suficiente, afirma, “...con su negativa en bloque, y aun con su mera inasistencia, para que resultara imposible lograr la mayoría de las dos terceras partes de los integrantes del congreso constituyente. Esto, que parece improbable, es sin embargo posible”.

Quijano Baz puso en duda la legitimación democrática del pacto del que se desprende ese modelo de representación, en virtud de que no todas las fuerzas políticas representativas fueron consideradas para su diseño y creación.

“No se pueden desempeñar al mismo tiempo dos cargos de la misma naturaleza material en diferentes cuerpos legislativos, que requieren y suponen, ambos, una dedicación cabal, íntegra y total. Estamos ante lo que los juristas denominan una imposibilidad absoluta de hecho y de derecho”, remató el abogado.

Sin restar importancia a la creación misma de la Asamblea Constituyente y a la posibilidad, y exigencia, de que de ahí surja una gran Constitución, no se pueden dejar de lado las críticas que surgieron al modelo adoptado para la representación de la sociedad para un proceso tan importante. Veremos cómo se desarrollan los trabajos durante los próximos tres meses y medio.

La próxima sesión será el martes 20 de septiembre a las 11 de la mañana.
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