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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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13 Diciembre 2017 04:00:00
Construyendo ciudadanía 
Algo sin precedentes sucedió en Coahuila: el número de placas para discapacitados circulantes y las solicitudes para la obtención de las mismas aumentó considerablemente. Debido al crecimiento en el número de este tipo de placas registrado, las autoridades realizaron una investigación la cual tuvo conclusiones alarmantes: se detectó que muchas personas obtenían acceso a esta herramienta sin tener la necesidad o condición requerida. Por otra parte, también se llegó a la conclusión que, en muchos casos, los certificados médicos fueron expedidos a personas sin condiciones especiales; en algunos otros casos, las placas eran tramitadas con documentación de personas fallecidas con el fin de seguir obteniendo placas especiales.  

No hace falta mencionar que constituye un acto de deshonestidad, no es una situación ni cifra de la cual sentirse orgulloso. Sin embargo, es necesario referir que alrededor de 600 juegos de placas han sido devueltas voluntariamente en un acto de conciencia, quienes lo hicieron no recibieron sanción en reconocimiento a su respuesta. Es importante recalcar que, según las autoridades competentes, los médicos que expidieron los certificados serán convocados a rendir cuentas.  

Mi pregunta es, ¿qué clase de sociedad estamos formando? ¿Estamos dispuestos a conseguir una prerrogativa de manera ina-decuada?; debemos tener claro que nuestras acciones son las que encarrilan la situación y la realidad en la que vivimos.  

Normalmente nos quejamos del ambiente permeado de corrupción que experimentamos, pero es fundamental comprender que  estos actos vienen de todas partes, no necesariamente sólo de figuras públicas. Los ciudadanos debemos aprender a vivir con las reglas, los usos y las costumbres establecidas de manera honesta y honorable para poder exigir un gobierno transparente.  

De igual manera es elemental llevar a la práctica todos aquellos actos que nos llevan a construir una mejor comunidad: de los ciudadanos para los ciudadanos. Recordemos que un servidor público es primero un ciudadano y que conducirnos con respeto, transparencia y honestidad es una expresión de nuestra formación y compromiso con nosotros mismos, nuestra familia y la sociedad a la que pertenecemos. 

La situación de las placas especiales en nuestro estado y su expedición es solamente un ejemplo de muchos de cómo los ciudadanos podemos llevar provocar y participar en actos de corrupción. Evadir responsabilidades, hacer mal uso de lo que compartimos y la obtención de tratos especiales de manera ilícita son algunos otros ejemplos de lo que podemos encontrar en la cotidianeidad, situaciones que solamente se pueden evitar con nuestras acciones del día a día y propiciando la formación de ciudadanos comprometidos y responsables, aquellos que exigen el cumplimiento de sus derechos, porque también son los que cumplen rigurosamente con sus responsabilidades. De igual forma son personas que están comprometidas con el desarrollo efectivo del entorno en el que se desenvuelven; vigilan y trabajan a las autoridades para fomentar la transparencia y el gobierno honesto. Los invito a reflexionar acerca de la participación en actos de corrupción por parte de la ciudadanía y tomar una decisión sobre lo que nos conviene más, ciudadanos comprometidos y responsables o ciudadanos corrompidos y deshonestos. Recordemos que el gobierno es el reflejo de la ciudadanía.
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