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Carmen Aristegui
Carmen Aristegui
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Carmen Aristegui Flores. Periodista y conductora de programas de radio y televisión de amplia experiencia y reconocimiento en México.

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09 Agosto 2014 04:08:27
‘Consumatum est’
Lo que parecía un hecho inimaginable, hasta hace poco tiempo, en México: sucedió.

La consumación de la Reforma energética más amplia, profunda y radical que ningún presidente de la República hubiera imaginado en más de 70 años está a punto de ser promulgada en su fase secundaria.

Se le escuchó decir a Lorenzo Meyer: “...ni Salinas de Gortari se atrevió a tocar el tema del petróleo cuando se negoció el Tratado de Libre Comercio”. Ernesto Zedillo dijo sorprendido que ni en sus “más salvajes sueños” hubiera imaginado una reforma de tales dimensiones. Vicente Fox quiso poner una suerte de consejo consultivo con empresarios para Pemex y, antes de meter la mano, la reacción y el escándalo desatados lo obligaron a desistir.

¿Qué fue lo que pasó en 2013-2014 en el cóctel de la política y de la sociedad que hizo posible que una cosa así sucediera? Enigma a desentrañar, después de ocurrida la reforma.

Abierta queda la duda sobre si habrá o no la Consulta que promueven, cada quien por su lado, el PRD y Morena para 2015, y con cuyos efectos vinculantes pretenden revertir la reforma.

Si se le pregunta a la gente si quiere o no esta reforma, y la gente dice que no, el efecto sería tan grande que por eso se esmeraron en “blindar” la reforma para hacerla “inconsultable”. El balón llegará a la Suprema Corte.

Aunque en los últimos años la participación privada nacional y extranjera es una realidad a través de contratos, servicios diversos y generación de energía, el control esencial monopólico se mantenía para el Estado. Eso queda total y definitivamente aniquilado, lo cual supone una serie de retos, desafíos y un conjunto de interrogantes. Para empezar, las que surgen sobre el equilibrio en las finanzas públicas nacionales.

Para 2015, Pemex y CFE deberán entregar su contabilidad vía electrónica al SAT y deberán pagar como cualquier empresa. Con el nuevo régimen se reduce su carga fiscal. A cambio de modificar sus contratos colectivos, también serán liberadas de una parte de sus pasivos laborales.

El giro copernicano frente al que estamos no sólo impacta en lo que a energía y modelo de desarrollo se refiere. El petróleo y su proceso expropiatorio, conducido por Lázaro Cárdenas, se convirtieron, a lo largo de la historia, en un componente fundamental del nacionalismo mexicano. Calles, escuelas, ciudades, monumentos llevan el nombre y el rostro de quien recuperó para la nación la riqueza usufructuada por las trasnacionales, como una manera de resaltar el significado profundo que tuvo para México la expropiación petrolera. Hoy, Peña Nieto, el PRI y el PAN revierten esa historia para dar paso a un modelo de apertura sin precedente.

A partir de ahora, se podrá explorar, extraer, distribuir, refinar, hacer fracking, vender gasolina, participar en la generación, transmisión, distribución y hasta la importación de electricidad, extraer gas al hacer minería, etc. Se podrá hacer cualquier cosa, la liberación es absoluta.

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