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Francisco Liñán D.
Francisco Liñán D.
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Periodista. Editor en Jefe de Periódico Zócalo Piedras Negras. Dudas y Comentarios a [email protected]

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22 Marzo 2016 04:00:39
Contaminar como una moda
Lanzar desechos industriales y de construcción al río Bravo, sobreexplotar el cauce del río San Rodrigo, lanzar al drenaje a diario decenas de litros de aceite comestible, envían al medio ambiente toneladas de contaminantes por la elaboración de asfalto se ha convertido en una moda en Piedras Negras en la cual parece a la población le interesa poco que suceda y las consecuencias de estas pésimas acciones.

Peor aún si vemos que los grupos ecologistas reaccionan de forma muy blanda ante estos actos de verdadera ofensa al medio ambiente y al futuro de la región por lo que pudieran provocar en la contaminación de la principal fuente de abasto de agua de la ciudad? El río Bravo.

Se requiere pues que tanto las autoridades, como la propia población reaccione y defienda el medio ambiente y exija castigos ejemplares a quienes no cumplen con los reglamentos en la materia.

La Secretaria del Medio Ambiente de Coahuila, Eglantina Canales fue clara al señalar que no es posible que los funcionarios a nivel municipal encargados del tema de la ecología reaccionen en última instancia hasta que ya la autoridad federal recibió una denuncia.

Por ello cuando suceden actos como el del río Bravo, en donde Bancomer en un afán por mejorar la apariencia de sus sucursales bancarias remodeló ambas pero en su proceso no cuidó que la empresa constructora a cargo de esos trabajos tuviera a buen destino el escombro, basura y desechos generados ahí y se olvidó de la vigilancia.

El municipio detectó eso después de haber sido denunciado por Periódico Zócalo, lo que derivó en tres multas, pero cuántas empresas no han hecho lo mismo sin que la autoridad se dé cuenta o detecte situaciones irregulares.

El Río San Rodrigo es el mejor ejemplo de cómo una decena de empresas dedicadas a la elaboración de concreto y materiales de construcción se dedicaron a sobreexplotar el cauce extrayendo cientos de toneladas de piedra y arena en exceso de lugares que no debían, extralimitándose de lo autorizado.

En el Río San Rodrigo los inspectores de Profepa poco han hecho, han sucumbido ante el soborno y el desinterés de las empresas a la hora de supervisarlos o simplemente ni se han enterado de qué sucede, mucho menos van a actuar o a denunciar ante una instancia federal para corregir esos procesos y sancionar.

Caso similar ocurre con empresas que elaboran asfalto dentro de la mancha urbana, cuyo proceso genera una gran contaminación del medio ambiente sin que nadie diga o haga nada, pese a denuncias de la población, para que estas empresas se mudaran hacia la periferia de la ciudad o de plano suspendieran sus actividades en clara alusión a entender la grave situación que provocan.

Es urgente y necesario que las autoridades actúen de origen, antes de que la contaminación se genere y regulen a las empresas en sus procesos, sin interferir en ellos, pero siempre en la vigilancia del buen funcionamiento y del cuidado del medio ambiente.

Piedras Negras es una ciudad que en lo urbanístico se ha desarrollado y crecido con estándares muy por encima de otras ciudades de la frontera, por encima de lugares como cualquiera de las ciudades tamaulipecas fronterizas que tienen 100 veces más recursos procedentes de ingresos por puentes internacionales, pero parece que en una parte de ella se han olvidado de atender lo que se refiere a su medio ambiente.

Ojalá y que esa postura cambie, que ese desinterés por el tema ambiental de parte de la población se mejore por el bien de la ciudad y el futuro.

No olvidemos que en breve tendremos el tema del gas Shale, una industria que es de alto riesgo para los mantos acuíferos y no debemos dejar de olvidar que el agua del río Bravo en cuanto a la capacidad para extraer está agotada prácticamente y deberemos acceder a otras fuentes de abasto, mismas que se podrían contaminar por la industria petrolera y del gas.

No podemos esperar a que el Río San Rodrigo se contamine o desaparezca, que el Bravo se convierta en una zona de basureros clandestinos y de residuos contaminantes o que restauranteros lancen al drenaje la sustancia que les plazca, para que cuando tengamos el problema encima entonces si preocuparnos y meter manos a la obra para frenar algo que en este momento se puede evitar.
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