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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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03 Octubre 2016 04:00:00
Contra bestias criminales, toda la fuerza
Cinco soldados muertos y 10 militares heridos. Los sobrevivientes sufrieron quemaduras graves y varios con amputaciones. Fueron víctimas de una emboscada.

Según testimonio de sus compañeros, no habían comido ni descansado las 12 horas previas al enfrentamiento con un convoy de ocho camionetas blindadas y 60 hombres armados hasta los dientes. El ataque duró cerca de 40 minutos y varias granadas fueron lanzadas en contra de los carros militares.

Sobre los responsables de esta acción criminal hay dos versiones. El Ejército afirma que el cártel de Sinaloa quiso rescatar a uno de los suyos, que los militares llevaban en custodia en una ambulancia y que antes había sido herido en un enfrentamiento en las proximidades de Badiraguato.

Pero no debería descartarse que el grupo de los Beltrán Leyva, liderado ahora por Alfredo Beltrán Guzmán, “El Mochomito”, esté detrás. El hombre al que se llevaron los atacantes es Julio Óscar Ortiz Vega, “El Kevin”, el brazo derecho de Aureliano Guzmán Loera, hermano de “El Chapo”, quien, junto con sus sobrinos Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán, gobierna hoy el cártel de Sinaloa.

Según el reporte militar, la ambulancia donde viajaba Ortiz Vega recibió al menos 15 disparos con arma automática. “El Kevin” pudo haber muerto durante la refriega. Como la ambulancia fue secuestrada por los atacantes, no se supo nada más de él.

No obstante, de haber sido intención rescatar al lugarteniente de Aureliano, esta acción se presenta como temeraria. La descripción de los hechos lleva a suponer que en realidad lo que buscaban los perpetradores era eliminar y no rescatar a Ortiz Vega.

En cualquier caso, para perseguir a los responsables –sean de un bando o del otro– es necesario analizar el contexto en el que ocurrió la emboscada. La trágica muerte de los militares no es un hecho aislado, es en realidad un eslabón más de una larga escalada violenta que comenzó en junio de este año y que, entre otras razones, se explica por el cambio del mando político en Sinaloa.

La pugna entre el clan de los Beltrán Leyva y el cártel del Pacífico ha entrado en fase intensiva porque en enero caducarán los acuerdos políticos prevalecientes durante la administración de Mario López Valdez.

Los Beltrán no perderán la oportunidad de mejorar su negocio ahora que la protección política brindada a la familia Guzmán está en su fase más débil y un nuevo gobernador, Quirino Ordaz, fijará reglas distintas.

El primer episodio de esta fase violenta comenzó en el mes de junio, cuando los Beltrán balacearon la casa de la madre de “El Chapo”, en la Tuna Badiraguato, porque andaban tras Aureliano Guzmán.

Con ello violaron dos leyes que entre los narcotraficantes sinaloenses eran sagradas: jamás meterse con la familia del enemigo y nunca generar problemas en el pueblo que ha sido cuna de la gran mayoría.

Desde ese día la hilera de muertes en todo el estado se expande y cabe temer que así seguirán las cosas hasta que uno de los dos grupos criminales logre exterminar al otro.

Para los Beltrán Leyva resulta ahora ventajoso que el Ejército considere principales sospechosos de la emboscada a los líderes del cártel enemigo. Y es que podrían ahorrarse la guerra contra los familiares de “El Chapo” Guzmán ya que el mando militar tomará el relevo en esa tarea.

El general secretario, Salvador Cienfuegos Zepeda, declaró este fin de semana: “De manera cobarde y ventajosa, nuestros soldados fueron emboscados por otro grupo… de enfermos, insanos, bestias, criminales… (contra ellos) vamos con toda la fuerza.”

Tiene razón el general en estar furioso y desde luego que los militares caídos merecen una acción contundente de la justicia.

este hecho debería poner en la mira a los principales responsables de esta emboscada y de toda la escalada violenta. Esos responsables son quienes desde el Gobierno sinaloense han sostenido acuerdos políticos con ambos liderazgos del crimen organizado.

Por otro lado, de no perseguir con igual contundencia a los dos cárteles, este episodio cumpliría con su eventual cometido: involucrar al Ejército para que ayude a los Beltrán en su pugna contra la familia Guzmán.
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