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Gerardo Hernández
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24 Diciembre 2016 04:06:00
Contra las tiranías
En estos tiempos confusos y canallas, de azotes autoritarios, de traiciones y embaucamientos que el poder y quienes lo detentan aprovechan para rendirse culto y ofrecer soluciones fáciles y sin sacrificio para los males que ellos mismos provocan, conviene recordar la experiencia y enseñanza del pastor luterano Martin Niemöller.

El exoficial naval apoyó primero a Hitler y luego lo combatió por su “política totalitaria de homogeneización que pretendía imponer sobre las iglesias protestantes el párrafo ‘ario’ (…), que excluiría a todos los creyentes con antepasados judíos”. (Wikipedia)

El nazismo lo declaró enemigo y Niemöller fue juzgado “por actividades contra el Estado”. Pero como su detención excedió los 7 meses de cárcel que recibió de condena, obtuvo su liberación.

La Gestapo lo arrestó de nuevo y lo envió a los campos de concentración de Sachsenhausen y de Dachau donde pasó de 1938 hasta 1945, año en que terminó la guerra y Hitler se suicidó.

En 1942, Leo Stein, uno de sus excompañeros de celda, publicó en un artículo la respuesta del pastor sobre el cuestionamiento de por qué apoyo inicialmente al Partido Nazi:

“Yo también me he hecho esa pregunta. Me lo he preguntado tantas veces como lo he lamentado. Además, es cierto que Hitler me traicionó.

“Tuve una audiencia con él, como representante de la Iglesia protestante, justo antes de que fuera canciller, en 1932. Hitler me prometió, por su palabra de honor, proteger a la Iglesia y no promulgar leyes antieclesiásticas.

También accedió a no permitir linchamientos contra los judíos, asegurándome lo siguiente:

‘Habrá restricciones para los judíos, pero no habrá guetos, ni linchamientos, en Alemania. (…) Ahora estoy pagando por ese error; y no sólo yo, también otros miles de personas como yo’.

Uno de los sermones cuaresmales de Niemöller, pronunciado en 1946, ¿Qué Hubiera Hecho Jesucristo?, cobró notoriedad como poema bajo el nombre Cuando los Nazis Vinieron por los Comunistas, referido a las consecuencias de que las sociedades no se opongan a las tiranías en sus expresiones tempranas.

“La advertencia es siempre actual, pero igual se olvida. Su letra puede adaptarse a distintos tiempos, personas y circunstancias:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio porque yo no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar”.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / t: @espacio4mx
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