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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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28 Abril 2017 04:00:00
Contubernio Peña-Trump
Sessions, fiscal general de EU, ordena juzgar a más inmigrantes, más rápido, por más delitos.

En tanto, el analista amigo me entrega este escrito: Donald Trump ya empezó su campaña de deportaciones con objeto de reactivar e intensificar su cultura racista. En México Peña ya inició la campaña publicitaria para hacerle el juego a Trump, pero simulando apoyar a los deportados. El juego perverso de las deportaciones es claro para el que lo quiera ver: Trump expulsa migrantes y Peña se apresta a hacerle el juego acatando esa política al publicitar que los deportados “serán bienvenidos en México”. Que el Gobierno mexicano sumisamente acate en la práctica las órdenes de Trump es lo que éste quiere, y Peña puede maquillar su sumisión con retórica engañosa para no quedar como un traidor a México.

Cuando eran colonias de Inglaterra, Norteamérica inició su lucha de independencia enarbolando una consigna: “No pagaremos impuestos si no nos otorgan derechos en el Parlamento”. Los pioneros Independentistas sabían que pagar impuestos daba derechos. Al no aceptar la metrópoli las pretensiones de los colonos se inició la guerra de independencia que liberó a estas colonias de la tutela inglesa. El principio de que pagar impuestos concede derechos está muy arraigado en Norteamérica. Todos los migrantes pagan impuestos, y las cifras oficiales del propio Gobierno reconocen que de esos impuestos a los migrantes sólo se les reintegra, a través de servicios, el 20%. ¿A dónde va a parar el otro 80 por ciento?

Durante décadas los migrantes han padecido los embates de las deportaciones. Cada vez que esto se recrudece los migrantes toman las calles y hacen retumbar su grito de batalla: “¡Aquí estamos y no nos vamos!” No es sólo una consigna, es una toma de conciencia de sus derechos y el llamado a la resistencia para que no los priven de lo que han ganado.

Hoy esos migrantes se han establecido en los EU y no quieren regresar a México. Las condiciones de miseria los obligaron a desarraigarse de familia y país, y aunque allá padecen discriminación, al poner en la balanza la opresión y miseria que padecían acá con la discriminación que padecen allá, optaron por lo menos peor. Las condiciones de vida de los migrantes aunque precarias permiten que estos envíen 25 mil millones de dólares a sus familiares. Esta cantidad que ingresa a México a cambio de nada sólo es superada por el ingreso petrolero, pero éste a cambio de nuestra riqueza natural. ¿Qué va a pasar si dejan de ingresar los dólares que los migrantes mandan a México? Existen pueblos enteros que sobreviven de las remesas de dólares que reciben de sus familiares.

La lucha organizada por detener las políticas antiinmigrantes ha logrado arrancarle al Gobierno de los EU leyes como la “Ley de Amnistía”, de los años 80, que permitió la legalización de más de un millón de indocumentados. También se han conquistado puestos de elección popular con candidatos latinos que apoyan la “causa migrante”. Estas luchas han conseguido en varias ciudades aplicar la “Ley Santuario”, que impide que en ese espacio territorial se hagan redadas. La posición de los migrantes es resistir, organizar mundialmente la lucha por ellos y sus familias, que por décadas vienen luchando, y arrancarle al Gobierno una nueva ley de amnistía que regularice la situación migratoria de los millones de seres humanos que con su trabajo y sus impuestos han engrandecido a Norteamérica. No es como Peña manifiesta, ofreciendo un paraíso inexistente a quienes acepten sumisamente la deportación.

Indigno. (Indignante.)
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