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Antonio Navalón
Antonio Navalón
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Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

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16 Agosto 2011 03:00:52
Cordero: jugar con fuego
Ni Felipe Calderón ni Ernesto Cordero han entendido que no hay nada más difícil en este momento, a nivel mundial, que llegar a la Presidencia desde el área económica.

En esta semana del mes de agosto se van a sustanciar algunos de los puntos de referencia más importantes del mundo que se empezaron a construir a partir de la conferencia de Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial.

Para cualquiera en este momento llamarse Jean-Claude Trichet, Timothy Geithner o Ben Bernanke es una maldición; los políticos les miran y les piden que les den soluciones y ellos no las tienen porque sencillamente las recetas que sirvieron para administrar el mundo anterior ya no curan las enfermedades actuales.

¿Por qué no las curan? Hay muchas razones. La más importante es que no hay nadie en esta recesión que —como explica Joseph Stiglitz, no es tanto mundial sino del Atlántico Norte, afecta mayormente a las dos zonas más desarrolladas del planeta, Estados Unidos y Europa—, se salve del gravísimo problema conceptual: ningún ciudadano estadounidense o europeo está dispuesto a vivir ni un poquito peor de lo que viven.

Como eso no es posible, como los gobiernos no se atreven a decir que no existe sistema que lo tolere, estamos presenciando el fin de la hegemonía de los tecnócratas con la dificultad agregada de que no existen políticas alternativas claras. Por eso, en ese campo minado, en esa maldición que significa que si bien te va sólo podrás ser un mediocre administrador, el tan sólo hecho de lanzar a alguien que tiene la misión de llevar las cuentas del país a ser presidente de la República con la ruptura del modelo del que viene al que sirve sin la creación de una política social o políticas nuevas, parece un suicidio.

Sin embargo, como nosotros somos diferentes eso es lo que hemos estado haciendo y lo que ha pasado. Coincido con Santiago Creel y Enrique Peña Nieto, llegó el momento de decidir quién va a dar la receta para lo que son sin duda alguna los tristes números del muy importante pero muy complicado año 2012.

Todos los días comprobamos el fracaso de los gobiernos. Lo que importa es cómo y quién logra rediseñar una política económica que nos aleje del mundo de los problemas y nos acerque al mundo de las oportunidades. Es decir, cómo aprendemos a ser Brasil, China y dejamos de ser una mala copia de Estados Unidos o de Europa.

¿Quién sabrá aprovecharlo?
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