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Ricardo Alemán
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10 Abril 2018 04:00:00
Corral y Anaya; ¡el teatro cae!
Son muchos los que defienden ciegamente la supuesta honestidad de Ricardo Anaya. Se niegan a ver no sólo un severo problema de mitomanía del candidato presidencial, sino su culto “a la transa” con dinero público.

Tampoco ven que antes de que la PGR investigara a Anaya –por lavado de dinero y desvío de recursos públicos–, las “transas” del queretano fueron denunciadas de manera pública por uno de los suyos: Javier Corral.

Y si dudan, las pruebas las exhibe el portal http://www.laotraopinion.mx, en donde Javier Corral acusa a Ricardo Anaya de las peores pillerías por las que un panista de prosapia ha acusado a otro.

Hoy, los dos panistas, uno como gobernador de Chihuahua y el otro como candidato presidencial, olvidaron sus mutuas acusaciones, las pillerías que los enfrentaron, limaron asperezas y hasta se placean como comparsas del mismo proyecto; el Frente PAN, PRD y MC.

Lo curioso es que el Gobierno del frentista Javier Corral, en Chihuahua, es hoy un avance del Gobierno que propone Ricardo Anaya, a nivel federal.

¿Lo dudan?

Vamos por partes.

1.- Cuando Javier Corral y Ricardo Anaya se enfrentaron por la dirigencia del PAN, el primero exhibió con santo y seña lo que luego fue motivo del escándalo de corrupción de Anaya; “los moches” para financiar la candidatura presidencial de Anaya.

2.- Es decir, un aspirante a la dirigencia del PAN fue exhibido como responsable de las peores trapacerías del viejo PRI, pero cometidas dentro de la presidencia del PAN.

3.- Corral dijo, entre otras cosas: “He dicho que el diputado Anaya utilizó recurso de la Cámara de Diputados, tengo testimonios notariales y varias tablets que repartieron durante el mes de abril y mayo, incluso con los softwares, los instructivos, los videos y las dos aplicaciones para detectar simpatizantes para su candidatura”. Todo, antes de que la PGR iniciara la indagatoria por lavado de dinero de Ricardo Anaya.

4.- Luego de esa acusación pública, Corral y Anaya limaron asperezas a cambio de que el primero fuera candidato al Gobierno de Chihuahua –con todo el apoyo del PAN, PRD y MC–, mientras el segundo se quedó como jefe nacional del PAN y con el dinero de “los moches” que denunció Corral –y que documentamos aquí a plenitud– compró la candidatura presidencial.

5.- Javier Corral llegó al Gobierno de Chihuahua con una campaña cuya consigna fue combatir la corrupción de César Duarte. Sin embargo, lo primero que hizo fue designar a un “fiscal a modo” –fiscal carnal–, y promovió la llamada “ley Corral”, que no fue más que someter a su antojo al Poder Judicial estatal.

6.- Mediante las peores corruptelas que se recuerden en Chihuahua, Corral logra el control absoluto de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Para ello compró y chantajeó a buena parte de los diputados locales, mientras que lanzó una campaña contra medios de comunicación locales, a los que retiró todo patrocinio. En pocas palabras, hizo todo lo que criticó como opositor.

7.- Al mejor estilo de los dictadores Fidel Castro y Hugo Chávez, persiguió a los periodistas críticos y estableció su prensa domesticada. Incluso llegó a decir que el asesinato de la periodista Miroslava Breach era una lección para la prensa local.

8.- Ya convertido en todo un “rey” de Chihuahua, inició la persecución de políticos de alto registro del PRI y abrió una batalla frontal contra el gobierno de Peña Nieto.

9.- Sin embargo, mientas Corral soportó todo su activismo en el circo mediático, en el engaño, la mentira y la difamación del propio Ejecutivo federal, el engranaje institucional hizo lo suyo. Quedó al descubierto que Corral impuso un “fiscal” a modo, en tanto que el Consejo de la Judicatura federal no sólo declaró inconstitucional la “ley Corral”, sino que ordenó la destitución del presidente del Tribunal de Chihuahua, impuesto por Corral, a modo.

10.- Además, el máximo tribunal ordenó al Poder Legislativo de Chihuahua restablecer la legalidad en el Poder Judicial del estado, al tiempo que el Ejecutivo federal, a través de la Secretaría de Gobernación, declaró como “falsas” las acusaciones del gobernador Corral, quien culpó a Peña Nieto de someter al Poder Judicial federal dizque para dañar al Gobierno de Chihuahua. De locos los delirios de un gobernador locuaz.

Es decir, un autócrata llamado Javier Corral, aliado de un mitómano como Ricardo Anaya, hicieron en el PAN y en el Gobierno de Chihuahua todo aquello que han cuestionado en el viejo PRI; saquearon dinero público y violaron la división de poderes, para conseguir impunidad total. Pero se cayó el teatro. Las instituciones que quieren destruir aún funcionan. Al tiempo.
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