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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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30 Junio 2016 04:03:16
Cortés,  ‘ese pendejo idiota’
Las supersticiones perpetúan el odio y la injusticia. Son residuos fósiles de creencias ya extinguidas; del remoto pasado, inmenso sepulcro, se levantan sus fantasmas para cruzar el paso a los que investigan la verdad. (J. Ingenieros.)

La superstición y el Popocatépetl: tremores y exhalaciones. Alerta amarilla Dos, y a propósito: ¿cuál fue hace 500 años la reacción de Hernán Cortés ante las fumarolas del Popocatépetl? ¿Cuál ha sido la de algunos mexicanos cinco siglos más tarde?

Cortés: “A ocho leguas desta ciudad de Churultecal (Cholula) están dos sierras muy altas y muy maravillosas, porque en fin de agosto tienen tanta nieve que otra cosa de lo alto dellas sino la nieve no se parece”.

Apenas ayer. “Habitantes de San Pedro Benito Juárez, comunidad de la de más alto riesgo, realizaron una procesión por las calles de esta población para pedirle a Dios que cuide sus vidas, la de sus hijos y calme la situación en el Popocatépetl”.

Cortés: “Quise désta, que me pareció algo maravillosa, saber el secreto, y envié diez de mis compañeros, tales cuales para semejante negocio eran necesarios, y les encomendé mucho procurasen de subir la dicha sierra, y saber el secreto de aquel humo, de dónde y cómo salía”.

Ayer, cierta dama difusora de la “mexicanidad”: “Venus dilata en su traslación 500 años, por eso cuando llegaron los españoles se hablaba del regreso de Quetzalcóatl, no de Cortés, ese pendejo idiota”.

“Los cuales trabajaron lo posible para subir, y jamás pudieron, a causa de la mucha nieve que en la sierra hay, y de muchos torbellinos que de la ceniza que de allí sale andan por la sierra, y también porque no pudieron sofrir la gran frialdad que arriba hacía”.

Una vendedora: “Me dijo el volcán: Arrepiéntanse porque lo que están haciendo ya enojó a Dios. Yo los puedo castigar fácil, pero si Dios se conmueve tal vez no pase nada”.

Un campesino: “Tengo una comunicación estrecha con el volcán, el cual a través de los sueños me indica la gravedad de su enojo. Mientras me diga que no pasa nada no hay de qué preocuparnos, no hay por qué salirnos”.

“Pero llegaron muy cerca de lo alto, y tanto, que están arriba comenzó a salir aquel humo, y dicen que salía con tanto ímpetu y ruido que parecía que toda la tierra se caía abajo”.

San Pedro. Alcohol, música y baile durante los festejos en honor a la Virgen de Guadalupe continuaron con normalidad hasta que comenzaron los destellos en la boca del volcán. Los amigos se abrazaron y chocaron sus caguamas. “Aquí nos vamos a morir, no aplastados ni chocados, pues a la salida todos se van a hacer bolas”.

Puebla. Tres mil cristianos se congregaron y pidieron perdón identificativo para que la ira de Dios no se desate sobre los hombres y haga erupción el Popocatépetl. “A veces cuando un pueblo se va llenando de maldad y la perdición y la destrucción interna de sus habitantes empieza a crecer de forma acelerada, Dios interviene para sacudir, para limpiar y llevar a su pueblo a reflexionar sobre sus caminos”.

“Y así se bajaron, y trujeron mucha nieve y carámbanos para que los viésemos, porque nos parecía cosa muy nueva en estas partes, a causa de estar en parte tan cálida, según ha sido opinión de los pilotos”.

La dama difusora de la “mexicanidad”: “Era Quetzalcóatl el que regresaba, no ese pendejo idiota estúpido de Cortés”.

Adjetivos que cuadran a esa. (¡Uf).
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