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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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31 Marzo 2018 04:00:00
¿Cuál es tu porqué?
“¿Cuál es tu porqué? Al final, buscamos amor, queremos más tiempo y tememos a la muerte. Amor, tiempo y muerte. Empecemos por ahí”.

Un diálogo de la película Belleza Colateral que me llamó la atención, a pesar de que francamente la cinta es bastante malita.

Encontrar un propósito –tu por qué– es un tema central para cualquier persona y para cualquier organización.

Un tópico excelente ahora que estamos de vacaciones y podremos descansar (ojalá le haya tocado).

Imposible analizar en una columna un tema tan profundo. Imagine, Amazon enlista 68 mil 903 libros relacionados con “propósito”. Pero le comparto tres reflexiones que le pueden servir.

Por lo general, expertos tocan el tema del propósito de vida con una fórmula parecida a estos cinco pasos sugeridos en un artículo de Lifehack:

a) Encuentra aquello que absolutamente te interesa.

b) Asegúrate que le sirva a personas a tu alrededor.

c) Para asegurar el crecimiento, es necesario enfocarse en el talento primario.

d) Conecta los puntos: pasión + servicio + talento = propósito.
e) Manos a la obra.

Mmmm, algo quizá que un joven puede aplicar más fácilmente. Pero ideas mucho más difíciles de implementar al pasar el tiempo. Las obligaciones que traen los años y las elecciones tomadas en la vida limitan las opciones, ¿a poco no?

Antes de pasar a otra perspectiva, tres recomendaciones para los que puedan (por edad o decisión) hacer una reingeniería personal total:

* Mirada en el cielo, pies en la tierra. Ejemplo: quiero ser cantante, pero tengo una voz fatal y soy cero entonado. Sugerencia: ¿industria de la música? Buscar algo relacionado.


* Hay que hacer la tarea. Roma no se construyó en un día. Recordemos las 10 mil horas de práctica para ser realmente experto en algo que sugiere Malcolm Gladwell en Outliers.

* Ecosistema de apoyo. Rodearse de personas, lugares y circunstancias que habiliten el propósito.

Perfecto, ¿y para los que quizá ya no tengan tanta flexibilidad de acción? Aquí le va otro buen método.

“En mi reunión de 25 años de Yale encontré que sólo 20% eran felices. Este pequeño grupo encontró su propósito de vida contestando 5 preguntas”, explica Adam Leipzig en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios). Apúntelas, todas valen la pena:

1. ¿Quién soy?

2. ¿Qué hago? Ojo, si la respuesta es distinta a algo por lo que se sienta pasión o en lo que se tenga maestría, ya va uno mal.

3. ¿Por quién lo hago?

4. ¿Qué necesitan o quieren esas personas por las que lo hago? Otra forma de enfocarla: ¿por qué me buscan?

5. Cómo cambian esas personas por mis acciones?

El autor y productor de películas explica que sólo las primeras dos preguntas son sobre uno; las restantes tres son sobre otros. Según Leipzig, las personas enfocadas al segundo grupo son más felices.

Un test sencillo y profundo. Me gusta porque parte de la realidad personal actual y no necesariamente de una quimera. Al responderlas, es factible replantear o ajustar lo que se hace hoy mismo. Finalmente, el mundo seguramente “nos jalará” a actividades alejadas de lo que debería ser el propósito de vida.

“El rabino Joseph Soloveitchik decía que teníamos dos personas dentro de nosotros. Adam I es ambicioso y quiere crear, construir e innovar, mientras que Adam II busca ser bueno”, explica David Brooks en otra gran charla de TED (véala también en nuestros sitios).

El columnista del New York Times sugiere que estos dos instintos están en guerra dentro de cualquier persona y que la sociedad favorece al lado materialista de la batalla. ¿Cómo recuperar a Adam II? ¿Cómo retomar un propósito de vida más significativo? Brooks sugiere enfocarse a “la pata de donde más se cojea”: “Busca esa falla, ese pecado que es tu característica y derrotarlo. De esa lucha surgirá tu fuerza de carácter”, explica.

Tres perspectivas muy buenas. Ojalá le sirvan. En realidad, el propósito de cualquier vida es algo que se puede poner por escrito fácilmente, pero que se construye meticulosamente con las acciones diarias a través del tiempo.

Por lo pronto, le propongo que su propósito en estas vacaciones de Semana Santa sea tan sólo descansar, divertirse y recargar baterías.

En pocas palabras: “El propósito de nuestras vidas es ser felices”, dalai lama.

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