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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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05 Febrero 2017 04:07:00
¿Cuándo acudir a terapia?
Queridos amigos: que rápido se nos fue enero, la verdad creo que este año pasará volando, así lo percibo, lo importante será disfrutarlo al máximo día tras día, con todo lo que venga, seamos positivos que todo será para bien en nuestras vidas.

Hoy les quiero platicar sobre cuándo asistir a terapia amigos queridos, no debemos esperarnos a ir a una terapia cuando las cosas ya están color de hormiga, es decir cuando está en peligro un miembro de la familia, e incluso pudiera ser que se vea venir un inminente divorcio o separación.

La prevención es la clave de todo y más cuando nuestra paz está comprometida, es decir que está en riesgo, no hay como vivir en armonía y en santa paz. Se dice fácil, pero para muchos es casi imposible estarlo.

Cuando hay cambios importantes en las diferentes tipos de familias: la convencional, integrada por mamá, papá e hijos; o bien la extensa, cuando están los abuelitos también, alguna hermana o hermano de los padres en el mismo hogar; familia reconstruida, segundo matrimonio de los cónyuges y uno de ellos tiene un hijo de su primera pareja; las familias monoparentales, sólo uno de los padres está con los hijos –cada vez más común–; suele haber un síntoma en los hijos, pondré un ejemplo de lo más común para facilitar su comprensión.

Al haber una separación de los padres, el hijo presenta un bajo rendimiento académico muy notorio, está distraído, apático, indiferente, ausente la mayor parte del tiempo, sobre todo en la escuela a la que asiste. En este momento tanto maestros y padres de familia deben hablar y hacer un acuerdo para ver de qué manera sacarán adelante al alumno, tanto en la escuela como en casa.

Es de suma importancia que los papás (no es fácil) dejen de lado sus diferencias y problemas en su relación para ayudar a su hijo. Aquí es donde se recomienda asistir con un terapeuta, para que en un ambiente neutral se vea realmente el problema y las posibles soluciones, para que no se torne en algo que después sea difícil de tratar.

Por lo general los hijos pueden sentir culpabilidad por la separación de sus padres y cierto temor al abandono por parte del padre con quien vive, es decir si vive con la mamá y el papá es el que vive en otro lugar, siente que si se va su mamá puede que no regrese. Es muy común este sentimiento sobre todo en los niños de primaria, más que los demás.

Así que hay que poner mucha atención a la baja de calificaciones, porque es un llamado para poner atención y tomar acciones en beneficio del hijo en cuestión.

Qué se puede hacer en este caso específico, bueno primero hacer una cita con los maestros del niño y ver cómo está en conducta, académica y socialmente y hacer un reporte.

Igualmente en casa, ver su comportamiento, si está comiendo, haciendo sus responsabilidades de casa, si juega como antes, si tiene amigos, si está agresivo, irritable, o llora mucho, o muy callado, pensativo, en estos casos hay que observarlos y tenerlos bajo supervisión.

Pueden presentar algún tipo de enfermedad como depresión, anemia, y en ocasiones hasta anorexia, pero esto se da más cuando hay presión en demasía, se le exige de más al hijo y lo controlan en todo, de tal manera que no comer es algo que el niño puede decidir por sí mismo, ya que todo lo demás se lo controlan los padres.
Los síntomas que presenta el niño toman la función de homeóstasis en la familia, es decir es el equilibrio para que la atención se vea reflejada en él y los padres dejen de pelear, o dejen los deseos de divorciarse o separarse.

Si fuera este el caso, primero se recomienda que los padres asistan a terapia y ahí definan cuál seguir. Si los padres cambian para bien, los hijos también lo harán.

Sigamos observando a nuestros niños, estemos muy al pendiente si hay cambios significativos para prevenir a tiempo cualquier situación que lo ponga en riesgo.

Todos necesitamos asesoría, acompañamiento, ayuda, orientación en algún momento de la vida o en muchos. Acudir a tiempo es la clave, no lo dejemos para mañana, estarán a tiempo de resolver de la mejor manera la problemática.

Será un placer ayudarlos en sus procesos de sanación.

“Recuerden no esperar a tapar el pozo ya cuando se ha ahogado el niño”.

Su amiga Vero, reciban un fraternal abrazo, hasta la próxima, ¡bendiciones!
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