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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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08 Julio 2017 04:00:00
Cuando el líder actúa como bebé
De botepronto, piense en 5 grandes líderes políticos del siglo 20. ¿Ya? Triple contrasencillo que Winston Churchill está en su lista.

Su liderazgo inspiró a Gran Bretaña a superar la Segunda Guerra Mundial, tuvo una carrera extensa y variada, fue un político congruente que hablaba muy bien y actuaba mejor. Bueno, hasta ganó el premio Nobel de Literatura en 1953.

Sin embargo, como suele suceder con muchos grandes líderes, a veces actuaba como un bebé caprichudo y terco. La película Churchill reseña (de forma un poco exagerada según opiniones expertas) un episodio digno de una clase de MBA.

Aparte de su gran carisma y la adulación del pueblo británico, Churchill tenía experiencias personales de la Primera Guerra Mundial. De alguna forma vivía en el pasado y se oponía ferozmente a la operación Overlord, la invasión de las fuerzas aliadas en Normandía.

Estaba convencido que sería una masacre y un fracaso. Hizo todo lo que pudo por impedirla, enfrentando frontalmente a Ike Eisenhower como lo revela este intenso diálogo (véalo en nuestros sitios):

Churchill: ¡La invasión de Francia debe de ser detenida!

Ike: ¡No señor, usted es el que debe de ser detenido!

Cambie de época, personajes y escenografía y esta escena puede ser trasladada a los negocios o la política, donde a veces los líderes más poderosos más que ayudar, estorban.

¿Cómo puede alguien inteligente, visionario, auténtico y exitoso convertirse en un bebé que impida el progreso? En el último calificativo está la respuesta: el éxito rigidiza. Puede provocar:

1. Creer que lo que funcionó en el pasado funcionará siempre.

2. Dejar de prestar atención a cambios en el ambiente: competencia, tecnología y clientes.

3. No escuchar al equipo cercano, ese que es corresponsable del éxito obtenido por el líder.

4. Privilegiar el consenso sobre el debate, aislando o castigando al que tiene ideas distintas.

5. Sobreestimar el poder del líder para influenciar su ambiente.
En la película, Churchill exhibe cada uno de estos síntomas porque es precisamente en una crisis o un gran evento cuando hay más riesgo de que un líder visionario actúe como bebé.

En la antesala de una invasión que puede definir una guerra, cuando un pequeño competidor afecta las ventas y utilidades, ante una emergencia exógena como una crisis energética o financiera, etc.

Como vivimos en la era de la disrupción, las “crisis o grandes eventos” que presionan al líder son cada vez más frecuentes. Un líder bebé puede convertirse entonces más fácilmente en un obstáculo mortal.

¿El remedio? El entorno y el temperamento del líder.

Regreso a la película. Nadie podía convencer a Churchill de cambiar. Ni su esposa ni sus más cercanos allegados, y vaya que lo intentaron. A fin de cuentas un bebé rara vez escucha.

A veces la flexibilización llega del lugar más inesperado. En este caso, de una secretaria novata y jovencita que, tras escuchar a Churchill predecir cómo morirían decenas de miles de jóvenes británicos en la invasión, le grita: “¡Basta! Yo a usted lo admiraba. Pero mi prometido va en uno de los barcos y no quiero escucharlo decir que va a morir”.

Esto cimbra a Churchill. Recuerda finalmente que su función en ese momento es inspirar y liderar a un país entero. Algo de su entorno hizo que cambiara y redacta un discurso esperanzador y energizante.

Parece simple, pero no lo es porque muchas veces los líderes “bebés” simplemente no pueden salirse de su ciclo. Se rehúsan a flexibilizar su postura y terminan arriesgando hasta a la organización entera. Nuestra era está llena de estas historias de gigantes que caen. Piense en Kodak, Research in Motion (Blackberry), Blockbuster, Sears, etc.

A fin de cuentas, en un mundo hípercompetitivo los líderes que triunfan de forma sostenida tienen que desarrollar otra cualidad de los bebés: el aprendizaje constante. Adaptarse o morir. No hay de otra.

EN POCAS PALABRAS.

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí puedo ajustar mis velas para llegar a mi destino”Jimmy Dean, empresario norteamericano

@jorgemelendez
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