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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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20 Junio 2016 04:00:08
Cuando el PRD ya no esté
El PRD agoniza y no parece que haya mucho más que hacer. La renuncia de Agustín Basave a la presidencia de este partido no es una mera anécdota sino el anuncio de una empresa que está a punto de entrar en liquidación.

Es difícil saber cómo será el sistema mexicano de partidos cuando el PRD ya no esté. Viene a la cabeza la metáfora de un vehículo sin amortiguadores. Y es que el PAN y el PRI de un lado, y Morena del otro, anuncian un escenario muy polarizado.

Las razones de extinción del sol azteca son muchas y difícilmente podrían enlistarse todas en tan poco espacio.

Descarto sin embargo como principal la caída en las preferencias del electorado porque esto ha sido la consecuencia y no la causa de la debacle.

Con ánimo de exponer los argumentos del ocaso vale la pena leer con atención las dos cartas de renuncia (enero y junio) que presentó Agustín Basave Benítez, actual y quizá uno de los últimos presidentes del PRD.

Este político e intelectual mexicano llegó al puesto producto de una crisis devastadora. La peor en la historia de este partido. Así ha sido calificada por él y no le falta razón.

Cuatro elementos encendieron la hoguera: 1) La eventual participación del presidente municipal perredista, José Luis Abarca, en la trágica desaparición de los normalistas de Ayotzinapa; 2) La renuncia de Carlos Navarrete a la presidencia del CEN, por razones personales y también políticas; 3) La espiral de mezquindad entre las tribus que se hacen la guerra todos los días dentro del sol azteca y 4) La emergencia de Morena como adversario político nacional.

Basave fue una solución de consenso que debía servir para lavar cara frente al desprestigio que la corriente de Los Chuchos sufrió por haber apoyado a Abarca, al tiempo que uno de los cuadros históricos, Carlos Navarrete, dio la espalda a sus mentores Jesús Ortega y Jesús Zambrano.

La propuesta fue que Basave se colocara como árbitro sobre tribus y facciones y también que ofreciera una cara pública distinta a la izquierda ideológica promovida por Morena.

Como plazo para resolver tantos entuertos se le entregó a Basave un mandato que debía llegar hasta octubre de 2017.

Sin embargo, esta solución naufragó antes de lo previsto. El pasado viernes Basave presentó por segunda vez su renuncia argumentando que no cuenta con las condiciones para sacar adelante la carreta.

Argumenta de un lado que las corrientes no están dispuestas a subordinarse al arbitraje del presidente del CEN, ya que sólo quieren lealtad inopinada de quien comande.

Añade que varias de esas corrientes están penetradas por intereses ajenos al partido: denunció la injerencia del Gobierno y del PRI sobre las agendas electoral y legislativa y advirtió que mafias corruptas se han adueñado de decisiones que son fundamentales: sirvan los Serrano, Toledo, Lobo o Valencia como detestable ejemplo.

A lo anterior se suma que este partido está en bancarrota financiera y que su principal competidor, Morena, crece en militancia y preferencias todos los días.

Sin un cambio radical en las reglas y los acuerdos que todavía dan vida al sol azteca no se ve cómo las cosas puedan cambiar: las corrientes no se van a autodisolver y tampoco se volverán generosas de la noche a la mañana; la injerencia externa tampoco va a detenerse y las pulsiones que llevan a trabajar para el PRI dominan el ánimo de algunos de los principales líderes.

Así las cosas, Morena cuenta con un camino libre de obstáculos y el PRD con un tanque de gasolina casi vacío.

Que Basave se vaya no es lo más relevante sino el agotamiento de opciones para la sobrevivencia de este partido. Con todo, el maltrato a don Agustín sólo puede confirmar que en el sol azteca es alérgico a todo militante que no pueda ser un incondicional de la mediocridad que nutre a las clientelas y sus corrientes.

Zoom

Un sector grande del electorado se quedará huérfano cuando el PRD desaparezca. No será Morena quien lo convoque y tampoco el PAN o el PRI. ¿Qué expresión electoral dará visibilidad a esa voz que sigue siendo de izquierda y sin embargo no se identifica con el discurso de Andrés Manuel López Obrador?
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