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Juan Latapí
Juan Latapí
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24 Diciembre 2017 03:10:00
Cuándo fue que llegamos aquí
NO FALTA QUIÉN SE PREGUNTA en qué momento perdimos el rumbo o nos equivocamos para llegar a donde nos encontramos hoy en día en medio de crisis, violencia e incertidumbre. En qué momento la tranquilidad se rompió y la violencia se apoderó de la vida diaria y aunque cuestionamos la invasión de la nota roja, somos fans de las narcoseries.

EN QUÉ MOMENTO LA HONESTIDAD cedió ante la corrupción e impunidad, pero nos vale consumir piratería, robarse el agua y la luz o dar un moche para agilizar algún trámite. En qué momento la aplicación de la Ley se volvió en un artículo de lujo al servicio del mejor postor. Condenamos públicamente a cualquier cantidad de funcionarios públicos, sin ofrecer pruebas, sólo con sospechas, mientras quienes se han visto beneficiados con algún cargo público, recursos y favores, simplemente se hacen que la Virgen les habla.

EN QUÉ MOMENTO PERDIMOS LA capacidad de ver las cualidades de nuestros semejantes y ahora aprovechamos el más mínimo error para hacer escarnio de sus defectos. Por más metidas de pata e injusticias de nuestros gobernantes solo vemos lo malo y no sus aciertos, por más mínimos que sean. En qué momento se perdió la dignidad para cambiarla por despensas, pintura y barbacoa para votar por tal o cual partido.

EN QUÉ MOMENTO SE NOS olvidó que la democracia implica la participación incluyente –el poder de la gente-, el debate, intercambio de ideas y no solo actividades electoreras manipuladas para conservar el poder en beneficio de unos cuantos y sus parásitos incondicionales. Desde cuándo toleramos que nos roben y engañen gobernantes y empresarios, pero somos intolerantes ante la estupidez de un conductor de TV o de un error arbitral en un juego de futbol.

EN QUÉ MOMENTO PERDIMOS NUESTRA capacidad de asombro ante el abuso del poder, la injusticia, la intolerancia y la deshonestidad. Desde cuándo dejamos de indignarnos ante los desaparecidos, las fosas, las víctimas de los pederastas y de la verborrea oficial que no dice nada. En qué momento nos deshumanizamos para adorar ciegamente y ambicionar sin medida a la fama, al dinero y al poder.

EN QUÉ MOMENTO SE PERDIÓ el honor, de ser individuos que cumplen con su palabra sin necesidad de firmar papeles de por medio. Tener palabra ya no vale, ahora solo cuenta la frase “papelito habla”; hace cuanto la confianza se extinguió.
EN QUÉ MOMENTO PERDIMOS LA sensibilidad por la pena y el dolor ajenos y la cambiamos por la burla, la ofensa y, en el mejor de los casos, por la indiferencia; hace cuanto se acabó la gratitud. En qué momento practicar la caridad se volvió un motivo para presumir, como lo acostumbran hacer los políticos al autopromoverse en las redes sociales.

EN QUÉ MOMENTO LOS JÓVENES de ahora perdieron su espíritu rebelde y se convirtieron en ninis, en adultos chiquitos, anclados en su zona de confort. En qué momento los modelos que siguen los jóvenes son artistas de la farándula, futbolistas y conductores de TV de dudosa capacidad mental y ética. En qué momento empezamos a disfrutar de la ignorancia, de la ley del mínimo esfuerzo y perdimos el gusto por el conocimiento.

DESDE CUÁNDO SE PERDIÓ EL concepto de salud y nuestra alimentación se trastornó para consumir alimentos químicos en vez de naturales. Desde cuándo la dieta dejó de ser motivo de salud para convertirse en una forma de mantener una figura a la moda. Cuándo fue que dejamos de usar ropa cómoda para vestirnos a la moda y solo con prendas de marca. Y ni qué decir de los relojes.

DESDE CUANDO NOS VALIÓ MADRE la naturaleza y ahora sólo nos limitamos a escandalizarnos y protestar por la contaminación de ríos y mares mientras tiramos al drenaje cualquier cantidad de químicos, detergentes y grasas. Lo mismo pasa con el mentado. Protestamos contra el calentamiento global pero no reparamos que nuestros vehículos consumen combustibles de origen fósil contaminante. Somos grandes consumidores de energía eléctrica también generada por combustibles fósiles.

DESDE CUANDO PERDIMOS EL SENTIDO común y dejamos de razonar para hacer caso sin reflexionar de los chismes y rumores en las redes sociales. Desde cuando se perdió la capacidad de cuestionar la engañosa publicidad tanto comercial como gubernamental.

Y AHORA NOS PREGUNTAMOS QUÉ o quién nos trajo a vivir en esta situación en la que nos encontramos, pero se nos olvida que somos nosotros mismos los que hemos andado hasta llegar aquí, ya sea por complicidad o por omisión. Pero lo más preocupante del asunto es que también pretendemos ignorar que cada vez más nos acercamos al punto del no retorno. Por lo pronto felices fiestas.

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