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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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07 Enero 2018 04:06:00
Cuarenta años del Pape
Cuando se escriba la historia de la cultura de Monclova será indispensable dividirla en dos periodos: antes y después de Harold R. Pape y Suzanne Lou Robert de Pape. Su arribo, a principios de los años 40 del siglo pasado, a la antigua capital de Coahuila y Texas no solamente representó el despegue industrial de la ciudad, también marcó el inicio de un vigoroso movimiento cultural cristalizado luego en el Museo-Biblioteca Pape, que ha cumplido ya 40 años de servir a la comunidad.

Don Harold y doña Suzanne formaron un matrimonio que conjugó el empuje y la visión de él con la sensibilidad y la bondad de ella. De esta mezcla surgió la Fundación Pape, la cual no sólo ha mantenido sino ampliado cuatro décadas y por tres generaciones la misión trazada por sus iniciadores.

Graduado en Estados Unidos, el ingeniero Pape conoció a su futura esposa en París, donde él trabajaba temporalmente. Ella, diseñadora de sombreros en la casa de Caroline Reboux, gustaba de pilotear los entonces frágiles aviones, afición que en ese tiempo demandaba una gran dosis de audacia. Al celebrarse el 25 aniversario de la fundación del Museo-Biblioteca, Elena Poniatowska recreó con su particular estilo ese salto desde la avene Matignon, en el distrito de la moda parisino, hasta el cielo:

“¿Qué le pasa a una francesa que diseña sombreros? Seguramente también le crecen las ideas, porque Lou Pape no sólo se quedó en diseñadora de sombreros, sino que sus ideas la jalaron hasta el cielo, piloteó un avión y fue la primera mujer en volar de París a Casablanca (en 1931). Su nombre de soltera fue Suzanne Robert y cuando su madre le dio a luz no supo hasta qué grado las hadas le habían bendecido con una niña de múltiples dones, una niña que llevaba la estrella del talento en la frente”.

El edificio original del Museo-Biblioteca, al parecer inspirado en el Panteón de Roma, es obra del ingeniero Antonio Harb Karam. Ha crecido en tamaño y en servicios, agregándosele una ludoteca para niños, el Mini Pape, y un edificio exclusivo destinado a la biblioteca, cuyo crecimiento exigía espacios más amplios. Exposiciones, presentaciones de libros, conferencias y una feria anual de libro mantienen en permanente actividad al Museo-Biblioteca, por cuyos muros han pasado las creaciones de los más importantes artistas nacionales.

A la muerte de doña Suzanne, su hija, esa inolvidable dama llamada Amparo Pape de Benavides, no se conformó con mantener las ya de por sí plausibles tareas de la Fundación. Trabajó para hacerla crecer, ofreciendo a Monclova dos hermosos parques bautizados Xochipilli en honor del dios de la flor y el canto de los aztecas.

Hoy, Gerardo Benavides Pape, hijo de doña Amparo, se ocupa de continuar la labor iniciada por sus abuelos. En Gerardo confluye venturosamente la visión empresarial de su abuelo y de su padre con la sensibilidad de su abuela y de su madre. Además, heredó de su padre y de su bisa-buelo –el papá del señor Pape diseñaba parques de beisbol– la pasión por el Rey de los Deportes. Es propietario del equipo de los Acereros de Monclova y de los Pericos de Puebla.

En cierta ocasión, el presidente Adolfo López Mateos preguntó a los señores Pape por qué vivían en Monclova cuando su fortuna les permitía residir en cualquier ciudad del mundo. “Porque esta es nuestra tierra”, le respondieron aquel ingeniero y aquella pintora que por puro amor canjearon Estados Unidos y París por Monclova, donde desde hace 40 años se levanta el más bello de sus monumentos, el Museo-Biblioteca Pape.
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