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Federico Muller
Federico Muller
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27 Enero 2017 03:00:00
Cuestionamientos a la globalización económica
En el sexenio del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) le llamaron globalifóbicos a ciudadanos que se oponían a la globalización financiera y económica en la que México participaba con la firma de acuerdos y tratados; sus demandas iban encaminadas a frenar la apertura comercial del país y así proteger el mercado interno.

Con el paso del tiempo, que sirvió para el análisis y evaluación, los propios políticos, empresarios y consultores promotores de la mundialización económica identificaron y dieron a conocer en el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) 2017, llevado a cabo habitualmente en Davos, Suiza, dos consecuencias negativas de la globalización: la robotización industrial y los procesos digitales. También hay que decir que probablemente se hubieran dado sin ella, pero su profundización y aceleración sí se pueden adjudicar a la globalización como un fenómeno socioeconómico de efectos irreversibles.

A diferencia de los globalifóbicos, que apelaban por un nacionalismo “trasnochado”, y antes de las sesudas reflexiones del WEF, algunos académicos de universidades como la de Boston habían ya detectado el lado poco claro de la globalización. Por ello, no parece haber sorpresa para el sector académico nacional e internacional que ha seguido investigando y enriqueciendo las teorías de los doctores bostonianos dadas a conocer desde 2013. Estos realizaron una investigación acuciosa sobre cómo la productividad y la generación de empleos después de la Segunda Guerra Mundial crecían simultáneamente, los trabajos conseguidos generaban riqueza e ingresos para la masa trabajadora.

No obstante, los profesores detectaron que, a partir de 2000, las citadas variables presentaban un comportamiento asimétrico debido, según ellos, a la robotización y a la digitalización de la economía; esto es, por el efecto de la tecnología, la productividad crecía a tasas mayores que la generación de empleos, lo que provocaba desigualdad económica y caída en los ingresos de los trabajadores. Esta relación, aparentemente paradójica, entre empleos y productividad muchas veces confunde a los políticos, que atribuyen la discordancia entre ambas al comercio internacional, como es el caso del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien imputa a los tratados comerciales el cierre de empresas y la depresión económica en algunas regiones de EU.

Robotización industrial. La automatización y los robots son producto del cambio tecnológico y según los investigadores consultados están destruyendo los puestos de trabajo tradicionales a una tasa mayor que la de la creación empleos modernos derivados de las nuevas tecnologías, y lo más grave es que el avance técnico ha penetrado el campo de las habilidades del ser humano, convirtiéndose en un serio competidor del mismo hombre, desbancándolo de las funciones cotidianas que realizaba.

Otras fuentes. En un informe que presentó la consultoría PwC en el Foro de Davos, que consta de mil 300 entrevistas a ejecutivos de todo el mundo, se dio a conocer la apreciación que tienen los directivos sobre la globalización, que la consideran como un fenómeno económico que propició los flujos de capitales y mercancías entre países; no obstante, piensan que ha perdido dinamismo y ha sido factor clave en la ampliación de la brecha entre ganadores y perdedores del comercio internacional.
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