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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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24 Febrero 2018 04:08:00
De bandera y bandoleros
No sé si las sandeces y escándalos de los candidatos a la Presidencia de la República permitan apreciar el Día de la Bandera.

Sin embargo, vale la pena intentarlo y recordar ese feliz o triste sentimiento que tuvimos desde el jardín de niños hasta la preparatoria por haber o no haber sido escogidos como el abanderado de la escolta. La mayoría queríamos ser elegidos y no lo fuimos, unos por bajos, otros por calificaciones, por impuntuales o por descoordinados; el caso es que no todos fuimos dignos de llevar la bandera.

Estuve cerca, fui retaguardia izquierda (RI) en un evento escolar, pues la verdadera RI faltó ese día. El profesor veía que me quedaba a ver los ensayos y pensó que yo podría hacerlo bien. Creo que lo hice mal, nunca volví a ser relevo.

“Banderita, banderita/ Banderita tricolor, / Yo te doy toda mi vida/ Y también mi corazón”. Este verso es el primero que se aprende. Las letras en honor a la Bandera abundan en poemas y canciones de grandes autores. Recordemos: “Se levanta en el mástil mi bandera, / como un sol entre céfiros y trinos…”, de Xóchitl Angélica Palomino. Y el clásico Juramento a la Bandera, de autor anónimo: “¡Bandera de México!/ Legado de nuestros héroes, /Símbolo de la unidad/De nuestros padres/ Y de nuestros hermanos, /Te prometemos ser siempre fieles/ A los principios de libertad y justicia/ Que hacen de nuestra Patria /La nación independiente, /Humana y generosa / A la que entregamos / Nuestra existencia”.

Así grandes poetas como Amado Nervo, Juan de Dios Peza, Marcelino Dávalos, y muchos autores se sintieron inspirados por lo que la Bandera representa, pues en la bandera está escrita nuestra historia. Cada color tiene su significado: el verde simbolizó la esperanza del pueblo en el destino de su raza, hoy parece que la esperanza es Andrés Manuel López Obrador; el blanco representa la pureza de los ideales del pueblo, hoy eslabón perdido de los partidos políticos, y, el rojo, que simbolizó la sangre que derramaron los héroes por la patria, hoy es la sangre derramada por la violencia que impera en nuestro país. En el centro el Escudo Nacional su origen se remonta al jeroglífico que usaron los aztecas para representar la fundación de Tenochtitlán.

Cuenta la leyenda que el dios Huitzilopochtli hizo saber a los aztecas que debían buscar una tierra y fundar un pueblo poderoso, el lugar ideal sería aquel donde un águila posada en un nopal devorara a una serpiente. Después de andar cientos de años, encontraron el sito y ahí fundaron Tenochtitlán, este suceso marcó la fundación de México.

La bandera pasó por varias transformaciones. La primera utilizada fue en el Grito de la Independencia por Miguel Hidalgo y Costilla, en 1810; en 1813, las fuerzas insurgentes diseñaron otra, en la cual en el centro un águila coronada posaba sobre un nopal y se leía una leyenda en latín “Oculis et unguibus asqué victrix”, que significa Con los ojos y las uñas, igualmente victoriosa. En 1821 fue creada la Bandera Nacional y adoptada por el Ejército Trigarante. Agustín de Iturbide oficializó la bandera poniendo las franjas verticales de los colores actuales de la bandera y en el centro se colocó a un águila coronada y de perfil, con las alas extendidas y posada sobre un nopal.

En 1823, el Congreso Constituyente fijó que el Escudo se adaptaría a la tradición indígena, es decir: el águila de perfil, posada sobre un nopal devorando a la serpiente sin corona imperial. Bajo el imperio de Maximiliano, el diseño se afrancesó y estuvo vigente hasta 1867, cuando fusilaron a Maximiliano. Luego, Porfirio Díaz ordenó que el águila se colocara de frente y con las alas extendidas; más tarde, Venustiano Carranza dispuso que el águila se colocara de perfil izquierdo y conservara las características de los mexicas; después se le colocó un lazo tricolor que significa la unidad patriótica y une las ramas de encino y laurel.

Desde el 24 de febrero de 1937 se conmemora el día de la Bandera. La versión actual la decretó el presidente Gustavo Díaz Ordaz, el 16 de septiembre de 1968.

El Himno, el Escudo y la Bandera Nacional son los símbolos patrios de México, representan la identidad nacional y enraízan un sentimiento de pertenencia que busca la unión de aquellos que habitan el país. Dependerá de los ciudadanos que habitamos el país devolverle su simbolismo original condenando y apresando aquellos que, con reformas fallidas, sobornos y desvíos roban y venden a la Patria.
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