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08 Marzo 2015 03:30:32
De complejos y acomplejados (Parte 2 de 2)
Por Karla Bernal Aguilar

Es esta ocasión continuamos con la galería de complejos y acomplejados que suelen aquejar al ser humano, así como, las anécdotas que inspiraron sus nombres.

Complejo de Electra
La contrapartida del de Edipo, es decir, la fijación ofuscada y singular de la hija por el padre... O, visto desde otra perspectiva, la debilidad femenina por los “cabecitas blancas”.
Origen: del mito griego de Electra, hija de Agamenón y Clitemnestra, quien sugirió “sutilmente” a su hermano, Orestes, que vengara a su padre matando a sus asesinos, que no eran otros que su madre y su amante, Egisto. Nietzsche tenía razón: “en la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre”.

Complejo de Judas
Impulso a traicionar compulsivamente a quienes se cree que pueden llevarse la “banda de honor” en cualquiera de los aspectos de la vida, dejando al acomplejado en evidencia de su “nula” capacidad. Como diría Iván Ilich: “muchos miden su éxito por el fracaso de los demás”.
Origen: ¿cuál traición más grande que la supuestamente ejecutada por Judas Iscariote contra Jesús de Nazaret?

Complejo de Narciso
Estimación excesiva de uno mismo que pide a gritos cantar esa canción setentera que dice: “soy tan hermoso, ya lo ven; soy tan precioso, ya lo sé; soy primoroso, bello, lindo, soy gracioso. Soy exquisito, yo lo sé; soy tan bonito, miren bien; y soy muy fino, soy... [y aquí puede usted poner el nombre que mejor le acomode]”.
Origen: del mito griego de Narciso, un hermosísimo pastor que ignora su belleza hasta que se inclina en un río para beber. Una vez que ve su reflejo, todo es inútil –y cualquiera que se haya enamorado lo sabe bien–, pues queda cautivado consigo mismo, al punto de lanzarse al agua para reunirse con tan sublime imagen, y muere ahogado.

Complejo de Otelo
Seguridad absoluta –y angustiante zozobra– de que la “media naranja”, objeto indiscutible de nuestra propiedad, tiene el mal tino de pintarnos el cuerno.
Origen: del drama de Shakespeare, “Otelo”, que narra la historia del rey moro, quien vive convencido de que su esposa, Desdémona, lo engaña, para colmo de males, con su amigo Casio; y, como dice la canción: “los celos no perdonan al agua, ni a las algas, ni a la sal”.

Complejo de Peter Pan
Búsqueda obcecada de la eterna juventud y de la libertad, así como la negación absoluta de que con los años vienen no sólo las arrugas y las canas, sino también la sabiduría y la plenitud.
Origen: de la historia de James Matthew Barrie, en la que un chico adolescente, Peter Pan, se dedica a jugar y chacotear, además de evitar, a toda costa, abandonar el País de Nunca Jamás, donde nunca jamás se volverá adulto. ¡Qué chico listo!

Complejo de Wendy
Ansioso y maternal afán femenino a hacerla de salvavidas del cónyuge, amante, novio, concubino, compañero o simple compañía, no sólo para solventar el complejo de abandono, sino para equilibrar la balanza con el oportuno empeño masculino de continuar siendo niño.
Origen: la misma historia de Barrie, en la que Wendy es la chica protectora que Peter Pan lleva al País de Nunca Jamás para hacerla de mamá de los Niños Perdidos y, ya entrados en detalles, también suya.

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