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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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03 Marzo 2018 04:00:00
¿De dictadura perfecta a suicidio democrático?
No es la primera vez, ni creo sea la última, que el escritor de origen peruano Mario Vargas Llosa, dé su punto de vista acerca de la situación que prevalece en nuestro país, en un momento determinado de la vida de México.

Hace algunos años, en 1990, Vargas Llosa mencionaba convencido que México tenía “una dictadura perfecta” bajo el régimen priísta.

Recientemente, el escritor, ganador del Premio Nobel de Literatura, vuelve a referirse a México. En esta ocasión responde a preguntas de los reporteros durante la presentación en España, de su más reciente libro “La llamada de la tribu”.

Y lo hace emitiendo su opinión acerca de las próximas elecciones en nuestro país. Obviamente viniendo de un escritor de la estatura de Vargas Llosa, su comentario ha causado revuelo.

¿Tenía o no razón el escritor de considerar una “dictadura perfecta” al régimen priísta? ¿Tiene razón al creer que sería un retroceso elegir a un populista?

Todos tenemos nuestra propia opinión; en el caso de Vargas Llosa, eso hizo: Dar respuesta a las preguntas. Algunos se molestarán porque no les agradará la respuesta y otros quizás coincidan con la opinión del escritor.

Lo que sí debería preocuparnos es cómo se ha ido manejando la política en nuestro país en lugar de hacernos los ofendidos por expresiones de personajes famosos.

¿Debemos sentir inquietud ante las elecciones de julio? ¿Estamos preparados para un cambio, de haberlo? ¿Confiamos en los candidatos como para darle nuestro voto sin antes reflexionar?

Considero que ese ha sido nuestro mayor problema como ciudadanos. Nos apasionamos en una mesa de café; hemos dejado que nos roben, que asalten las arcas del pueblo de una manera cínica. ¿Quién ha hecho algo para detener tanta ambición? ¿Cuántos partidos políticos existen en México? ¿Cuántos de ellos merecen permanecer en las contiendas?

No nos debe dar escozor el que nos hagan ver lo que quizás nosotros -por coraje, indiferencia o desconocimiento-, no queremos aceptar.

Si México llegó al grado de descomposición política y social es porque lo permitimos todos. Se dieron señales de corrupción, de saqueos, de robo descarado e infame. ¿Quién hizo algo para detener la carrera delictiva de la clase política?

¡Nadie! Es una vergüenza.

Dictadura perfecta…..¡Por supuesto! Todos contentos, aplacados. A la clase trabajadora se le daba no lo que merecía sino lo que los líderes negociaban. ¿Qué líder se preocupó por sus compañeros? ¿Dónde están esos individuos que ocuparon un escaño en los Congresos, supuestamente para representar a la clase trabajadora? Seguramente disfrutando sus ranchos y algo más.

Basta observar las pensiones de los trabajadores y las fortunas de no pocos políticos y líderes al servicio del gobierno para darnos cuenta de la brecha existente.

Se permitió el saqueo, el robo descarado a las instituciones. Por ejemplo, había escuelas donde no había material con qué trabajar, la mayoría, mal acondicionadas; pero eso sí, los líderes viviendo con holgura, adueñados con mañas de los cargos sindicales para servirse de ellos.

Las instituciones no se corrompieron, los corruptos fueron aquellos que abusaron del poder.

La ambición desmedida de muchos al ver la oportunidad que se les presentaba en un cargo, la que convirtió a las instituciones en botín de cínicos y despreciables individuos.

Al ver que no había castigo ejemplar para los saqueadores, la corrupción creció a pasos agigantados donde ya nadie podía detenerla. No conformes con ganar un sueldo elevado, permitieron la formación de grupos delictivos hasta llevar al país a una descomposición total, donde parecería que no hay autoridad respetable.

La desconfianza ha crecido, la aversión a la clase política también. Nadie cree ya en los políticos; ni de la “vieja guardia”, menos los que se han sumado a diferentes corrientes. Han demostrado que les importa algo: El poder.

¿Es ese el cambio que se quiere? Es más de lo mismo; demagogia, ambiciones personales, resentimientos.

“Peor no nos puede ir”, dicen algunos que le apuestan al “cambio”. Yo me pregunto ¿Han razonado su voto?.

Vargas Llosa hace referencia a que tenemos el ejemplo de populismo en Venezuela, yo agregaría y de dictadura impuesta por un individuo que se ha adueñado de lo que pertenece a los venezolanos.

No se puede creer en quienes alaban la conducta de un individuo que llegó al poder y desea mantenerlo con engaños, con fraudes, con intimidaciones. La realidad de Venezuela es muy difícil. Basta platicar con ciudadanos de aquel hermoso país, de la decepción que los acompaña, de la pobreza que no se puede ocultar. El empobrecimiento de las clases sociales. El carecer de lo más indispensable; alimentos, medicamentos.

Considero que nadie con un poco de sentido común desearía que nuestro país se convirtiera en otro Venezuela. Ni siquiera saben lo que realmente desean esas personas. El cambio debe ser siempre para mejorar no para estar peor.

Es preocupante que una clase empresarial, considere a alguien con ideas absurdas -como las que ha expresado un candidato como propuesta- para dirigir los destinos del país.

Amnistía para los delincuentes. ¡No puede ser! ¿De qué estamos hablando? Estoy consciente que existe mucho resentimiento, decepción, coraje en los ciudadanos; lamentablemente eso puede hacer la diferencia. Confiemos en que la prudencia, el sentido común, pero sobre todo, el amor a nuestro México nos haga emitir un voto razonado; veamos las opciones que hay y decidir a quién darle nuestra confianza. Que nadie venga a decirnos después:“Se los dije”.

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