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30 Junio 2019 04:10:00
De lo que se quejaba José Narro
De lo que se quejaba José Narro es lo que se vio ayer con el recibimiento que le dieron en Coahuila a Alejandro “Alito” Moreno.

Lo ideal sería que cuando le toque a Ivonne Ortega o a Ulises Ruiz al Estado les den el mismo cobijo, pero no sucederá.

A “Alito” le dieron trato de rey, le demostraron que la cargada del PRI está con Moreno y con doña Carolina Viggiano.

Lo recibieron primero en la CTM, que aunque le sigue quedando a deber al Revolucionario Institucional, le prometieron que la clase obrera afiliada al tricolor votará por él.

Se supone que para hoy habrá casa llena, el PRI de Coahuila debe estar con “Alito” y Viggiano.

A eso se refería Narro cuando renunció, a la cargada oficial para la fórmula del gobernador con licencia y la senadora.

Ivonne Ortega le apuesta al supuesto repudio que los del PRI tienen contra los Moreira.

No se refiere específicamente a Rubén, menciona sólo el apellido, que según la aspirante a la dirigencia nacional del tricolor, le ha hecho mucho daño al Estado.

Como siempre se ha dicho, doña Carolina Viggiano es la que va en la boleta, pero el que moverá los hilos será el ex gobernador de Coahuila.

El mensaje para los priístas de parte de la ex mandataria para los del tricolor es que ya no sigan apoyando a un Moreira, o más bien, a Rubén.

El caso de Lorena Piñón es una muestra más de que la cargada va con “Alito” Moreno y Carolina Viggiano.

La bajaron de la contienda porque pudieron comprobar que en algún momento pidió ser candidata por Acción Nacional.

Le aplicaron el estatuto del que sólo de acuerdan en el PRI cuando mejor les conviene.

Hay cualquier cantidad de priístas que han militado en otros partidos políticos y después regresan por la puerta grande.

Hay funcionarios, lo reconoció Rodrigo Fuentes, que en el último proceso electoral votaron por Morena y siguen colgados de la nómina estatal.

Benigno Gil de los Santos se puso la playera del PRD, después lo hicieron presidente del PRI.

Como ese hay muchos casos. El estatuto lo aplican a conveniencia.

Allende, Coahuila es solamente una de las muchas cicatrices que quedan de aquellos tiempos en que el crimen organizado mandaba en México.

Que el Gobierno Federal acudiese a presentar una petición de perdón a esa comunidad agraviada es solamente un principio.

Se le debe reconocer ese valor, y el de la señora Olga Sánchez Cordero.

Cuántas veces se voltea al pasado siempre queda esa sensación de que ningún cártel del crimen pudo actuar con tanta impunidad a menos, claro, que tuviese tolerancia o visto bueno de las autoridades locales.

Y Coahuila, al igual que Tamaulipas, entre otros, fueron el asentamiento de esos grupos criminales a ciencia y paciencia de sus gobiernos locales.

Porque si el gobierno ha de pedir perdón por Allende, Coahuila… ¿No debería hacerlo también por San Fernando, Tamaulipas?… ¿o por Nuevo León… o Veracruz?

El perdón libera a quien lo pide y a quien lo otorga…

Eso es en el pasado, pero ¿y del presente, qué?

¿Se acabaron las víctimas inocentes o los gobiernos que vienen tendrán que pedir perdón por las omisiones de éste y así, ad infinitum?

Hay gobernadores y ex gobernadores quienes deben ser llamados a cuentas, alcaldes y ex alcaldes.

No solamente de Coahuila, también en Nuevo León y en muchas otras entidades se escribieron historias de terror en las que víctimas inocentes pagaron por la ambición o la cobardía (o ambas) de sus autoridades locales.
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