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Dan T
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26 Abril 2018 04:07:00
De mujeres y política
Resulta que un día Dios se cansa de las tonterías de los seres humanos y, ¡pum!, decide acabar con el mundo y volver a empezar. Pero, bueno, tampoco se trataba de mandar a todo el mundo al carajo, así que manda a llamar a todas las personas al cielo. Pero, pues, eran tantos los que iban llegando, que decide separarlos. Se lleva aparte a los hombres y les dice:

–Hagan dos filas: en una se forman los hombres que dominaron a sus esposas y en la otra todos aquellos hombres que fueron dominados por ellas. Los mandilones, pues.

Se comienzan a acomodar y resulta que la fila de los mandilones es larguíííísima: kilómetros y kilómetros de hombres formados en el Cielo. Dios se sorprende de ver en qué derivó el experimento de Adán y Eva. Resignado, voltea a ver la otra fila y, para su sorpresa, en ella está formado un solo hombre.

–¿Y tú quién eres?

–Soy Memo, de Puebla.

–¡No puedo creerlo! Los hombres se sienten los dueños del Universo, creen que todo lo controlan y resulta que todos, excepto tú, se dejan dominar por sus mujeres. ¡Aprendan de este hombre! A ver, Memo, cuéntales a todos, hijo, cómo conseguiste dominar a tu mujer y ser el único en esta fila.

–Mira, Señor, la verdad es que mi mujer fue la que me dijo que me formara aquí.

¿Qué pasaría si los candidatos presidenciales le hicieran caso a las mujeres que los rodean? Por ejemplo, Tatiana Clouthier podría explicarle a Andrés Manuel el difícil arte de debatir, convencer y no enojarse. Porque, híjole, cada vez que abre su tabasqueña boca, a su equipo le tiemblan las piernas porque creen que va a salir con alguna barbaridad que lo haga desmadrarse en las encuestas. Ya ven que ayer, por ejemplo, se le ocurrió acusar a la cadena Cinépolis de ser parte de la mafia del poder y que iban a dar en sus salas una “serie” el populismo que, ¡complot, complot!, era parte de un plan en su contra. Lo peor no es eso, sino que Cinépolis salió a decir que no sólo no tiene planes de exhibir tal cinta, sino que ni siquiera la conoce, ni tiene la menor idea de qué película sacó esa trama Andy Panda.

¿Y por el lado del PRI? Bueno, ahí sin duda el más beneficiado de hacerle caso a su señora sería José Antonio Meade, porque de Juana Cuevas podría aprender, de entrada, el misterioso secreto de cómo sonreír sin parecer que estás estreñido. Una vez que el candidato tricolor haya aprendido a transformar esa mueca en su rostro en una simple sonrisa, su esposa podría introducirlo en artes más especializada como caer bien sin forzar la máquina, ser simpático sin parecer profesor de economía del ITAM y ganarse al público sin necesidad de darle una torta de tamal y un refresco caliente de lata.

En el caso del panista Ricardo Anaya, desconozco a su esposa Carolina. De hecho, me inclino a pensar que, en realidad es una muñeca inflable que compró en Atlanta y allá la tiene guardada. Pero quien sin duda podría aleccionar a Anaya es Alejandra Barrales. Ella podría enseñarle los principios básicos de cómo comportarse como una persona normal y no como un androide de la Guerra de las Galaxias. Mientras Barrales tiene más salero que una sevillana en tachas, Anaya es más acartonado que el depósito de empaques de Domino’s.

Margarita Zavala ni modo de que se hable al espejo y se asesore a sí misma. Y tampoco le pude pedir consejo a Felipe Calderón, porque ya se vio que es de armas tomar (y también tequilas).

El único que no podrá recibir la asesoría de su mujer es “El Bronco”, pues ya se sabe que él le tiene más estima y más confianza a su caballo que a su esposa. Y ella, bueno, pues, ¿le pedirían consejo a una persona que se casó con “El Bronco”? Yo tampoco.

¡Nos vemos el martes!
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